¿Una nueva realidad?

Es un mal común del periodismo deportivo, no sólo en México. Bastan dos o tres resultados para generar tendencia y a partir de ésta sacar conclusiones muchas veces alocadas o irresponsables o...

Es un mal común del periodismo deportivo, no sólo en México. Bastan dos o tres resultados para generar tendencia y a partir de ésta sacar conclusiones muchas veces alocadas o irresponsables o  al menos inexactas. Ahora escucho comentarios lanzados al aire con aseveraciones como que hemos aprendido “a ganar” o que el futbol mexicano ya maduró lo suficiente para dejar patente las diferencias futbolísticas que le separan del resto de los países de la zona. Algunos incluso se atreven a decir que estos éxitos se deben a que nuestras selecciones han aprendido a jugar al error ajeno, a arriesgar menos y sabiamente han decidido renunciar al espectáculo. Han bastado cuatro triunfos en el inicio de la eliminatoria para que algunos se embriaguen y detecten una “nueva Era”. Tal vez sea desidia, flojera o falta de profesionalismo, pero sería bueno que quienes pretenden hablar de historia, acudieran de vez en cuando al archivo personal –si lo tiene-, a los libros o a la hemeroteca. Este tipo de frases también se presentaron en la etapa previa a Alemania 2006, en la que con La Volpe en el banquillo efectivamente se pasó “caminando” y ello no impidió que en la siguiente eliminatoria, la de Sudáfrica 2010, se sufrieran continuos cambios de entrenador y se juntaran cinco derrotas en el camino eliminatorio, cifra récord para el TRI en esta clase de procesos. Esta es la séptima ocasión en la que Selección Nacional de México ha solventado con puras victorias sus primeros cuatro juegos de eliminatoria mundialista. También lo hizo en los procesos rumbo a los Mundiales de 1950, 1954, 1958, 1974, 2006 y 2010. Pese a ese arranque triunfal, estos inicios no fueron el prólogo de una clasificación fácil a una Copa del Mundo. En 1974, incluso, tras ese comienzo ni siquiera se pudo obtener el boleto para viajar a Alemania, y en el proceso rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010, el más reciente de todos, tras hilar cinco triunfos consecutivos, se sufrieron cinco descalabros en los siguientes 13 compromisos, lo que no evitó que se consiguiera el objetivo que era estar en el primer mundial efectuado en el continente negro. Hace poco menos de 10 años, con La Volpe en el timón y un estilo muy distinto al actual, se llegaron a juntar en la eliminatoria para Alemania hasta 10 victorias seguidas, anotando en ellas 49 goles y recibiendo apenas 3. Tampoco es extraño que a Costa Rica, por ejemplo,  hoy se le gane allá y acá, igual que sucedió en las eliminatorias para Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. En realidad, no tiene nada de novedoso que México gane la mayoría de sus juegos eliminatorios. En su récord apunta 96 triunfos en 145 encuentros, es decir ganó en el 66 % de sus juegos. En todo el mundo ninguna selección sumó tantos triunfos, aunque ciertamente tampoco pudo jugar tantas veces como el TRI.  Estos datos reflejan por una parte la regularidad de la selección mexicana y por otra la falta de competitividad de la zona. Con estos datos no pretendo en absoluto demeritar lo que se ha conseguido hasta ahora, sino sólo que se dimensione de manera más sensata. Para México, la eliminatoria mundialista, se ha convertido, con el formato actual, en un mero trámite en el que tiene permiso para equivocarse varias veces y aún así conseguir una de las tres plazas directas que otorgan sitio en la fase final del Mundial. Da gusto que se solvente la clasificación, como ha sucedido hasta ahora, sin angustias ni resbalones, aunque por otra parte, la forma de clasificarse no ha dado pistas de lo que se puede lograr a la hora buena en la Copa del Mundo; en los últimos cinco procesos se obtuvo el boleto con más o menos brillantez, con más o menos angustia, con más o menos autoridad, y al final el destino fue llegar siempre a la misma instancia de los Octavos de Final. El presente proceso de De la Torre entrega muy buenas cuentas en lo estadístico y hay poco que reprocharle pues ganó, entre Copa Oro y eliminatorias, cada uno de sus 10 juegos oficiales. Si bien es cierto que la eliminatoria no es un torneo que se preste mucho para dar espectáculo – por factores como los arbitrajes, los entornos y a veces los campos de juego- y que lo importante en ella es ganar, creo que lo entregado hasta el momento, sobre todo en los dos juegos en el Estadio Azteca, ante Guyana y Costa Rica, ha estado por debajo de lo deseado. A mi juicio la selección nacional de México ha estado lejos de su mejor nivel en este 2012 y aunque lo importante en estas instancias sea el triunfo, ello no necesariamente debe evitar que se asuma una postura crítica ante las formas de acceder a estos. Siendo respetuoso de los rivales, “Chepo” y los suyos deben también ser respetuosos con sus aficionados –y éstos con los himnos de los rivales- y sobre todo en casa, buscar las victorias y los puntos necesarios para clasificarse al Mundial pero de una manera más ambiciosa y convincente. Y no se trata de golear por decreto, pero tampoco de ganar como sea.

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