¿El timón en buenas manos?

Una verdadera lástima. La Copa Confederaciones no será un Mundial, pero México suele participar en ella con menos asiduidad.

Una verdadera lástima. La Copa Confederaciones no será un Mundial, pero México suele participar en ella con menos asiduidad. Tenía ocho años sin disputarla y si la norma se mantiene –se participó en dos de las últimas cuatro ediciones- no se volverá a hacer acto de presencia en una hasta la de Qatar 2021. Por eso, aún reconociendo que lo más importante para México debe ser el cierre de la eliminatoria mundialista, produce mucha molestia que el equipo de José Manuel de la Torre haya ofrecido tan poco en Brasil 2013, certamen del que fue eliminado sin meter ni las manos, lo que lo tiene a una derrota de igualar la peor participación del Tri en la historia de este certamen, la de Corea-Japón 2001. Se podrá decir, y eso es cierto, que Italia y Brasil son adversarios históricos y que en el papel sólo han cumplido con lo pronosticado al quedarse con los dos primeros puestos del grupo, pero también se debe saber que México tenía 20 años sin perder con los italianos y sumaba apenas tres derrotas en los anteriores 12 juegos frente a los brasileños, y eso sin considerar que buena parte de los futbolistas que se enfrentaron en Fortaleza se vieron las caras en la Final Olímpica de Londres 2012, hace menos de un año. Entonces, esa diferencia en “calidad/talento individual” con el que el atribulado seleccionado mexicano quiso explicar, casi como sentencia ineludible, la derrota de este miércoles, al parecer no resultó tan decisiva. Es evidente que ese componente pesa y que el equipo que teóricamente cuenta con mejores futbolistas suele ganar más partidos de los que empata o pierde. Pero el argumento no resulta convincente ni creo que deba “justificar” una derrota, sobre todo ante un adversario como este equipo de Brasil que dista hoy de tener su mejor selección, está en fase de reconstrucción, y no tiene figuras tan destacadas internacionalmente como hace unos años Además, esa burda y simple explicación, así como la de “no andamos certeros en la definición” terminan por exculpar al propio entrenador que parece mandar un mensaje público en el que pide que el dedo acusador señale hacia los futbolistas, lo que sin duda un técnico no debe hacer jamás, incluso teniendo la razón. Sería bueno preguntarle al ”Chepo” porqué ese factor, el de “Calidad/talento individual” sólo lo utiliza ahora para justificar una derrota ante un grupo de “mejores jugadores” como en el papel lo es Brasil, y no para mostrarse apenado por el hecho de que su equipo no haya sido capaz de imponerse ante adversarios que a todas luces están en ese renglón en franca desventaja respecto a sus futbolistas, como Jamaica, con la que se empató en el Azteca, y Panamá, con la que se “presumió” un empate a nada en el Rommel Fernández. Entonces utilizó aquel argumento de que las distancias se han acortado y los rivales también juegan…palabras que aún dichas con el rostro adusto y serio del “Chepo” acaban por sonar huecas. Lo que pasa con este Tri en el campo de juego preocupa mucho –más allá de lo que dicen que pasa afuera, y que resulta difícil de comprobar- pero más alarmante me resulta la postura de José Manuel de la Torre en las conferencias de prensa post partido. El entrenador sigue creyendo –o al menos eso declara- que su equipo funciona bien y que sólo falta “meterla” por falta de contundencia. No hay crisis, ni de juego, ni al parecer de resultados, a pesar de que en el año en curso apenas se pudo ganar uno de 11 partidos y esa victoria ante Jamaica fue conseguida por distancia minima. Suponiendo que fuera verdad que lo que falla es el gol y que se generan infinidad de ocasiones, viendo los datos duros de que en 11 juegos del 2013 se han anotado apenas cinco tantos en jugada –los otros dos se anotaron por la vía del penal-  desconcierta que a ese problema no se le haya encontrado una solución y que estemos en las mismas en septiembre próximo cuando se reanude la eliminatoria en la que hay que pensar en ganar tres de los cuatro partidos que faltan para clasificarse al Mundial de manera directa y sin depender de otros. De cara a ese futuro incierto y preocupante, hoy pongo cara del “Chepo” de la Torre. O sea, me asusto y me enojo al mismo tiempo. Hay que enderezar el rumbo urgentemente, pero el capitán del barco cree que va por el camino correcto y que si las cosas no salen es por causas ajenas a su control, y así será difícil evitar el naufragio, a menos de que se cambie de capitán y de dirección. 

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