Martín del Palacio

Carta a Chepo de la Torre

Martes 18 de Junio del 2013



Querido Chepo,
 
Déjame comenzar por decirte que no pretendo, ni mucho menos, decirte cómo hacer tu trabajo. Eres un técnico exitoso, dos veces campeón del futbol mexicano que, sin duda, sabe mucho más que yo de futbol. Así, te escribo esta carta desde la humildad y con la única intención de expresar mis inquietudes recientes con respecto a la Selección.
 
Durante el partido contra Italia, mi sensación fue muy distinta a la de otros encuentros. Yo soy un tipo que sufre los partidos importantes, no los disfruta. Varias veces en mi adolescencia y juventud no me atreví a ver el final de un juego por miedo a la catástrofe inminente. El domingo no fue el caso. Cuando cayeron los goles italianos no hice aspaviento alguno; cuando anotamos el penal celebré ligeramente. Al terminar, no estaba enojado, ni tenía el nudo en la garganta habitual que se siente en una competencia de este nivel. Me encogí de hombros y seguí trabajando.
 
Después, reflexionando, me di cuenta que tenía mucho que ver con que desde los primeros minutos me di cuenta que había pocas esperanzas. Que no íbamos a ver a uno de esos Tri que llegan a un torneo con todos los pronósticos en contra y terminan por encantar con su juego de conjunto y su atrevimiento. Me vino a la mente el de Lapuente en 98, al que criticaban por todos lados y terminó haciendo 7 goles en 3 partidos en un grupo dificilísimo y se convirtió, quizás, en el mejor México de la historia en un Mundial. 
 
Al ver los nervios con los que los jugadores pasaban el balón, la idea de presionar sólo en campo propio, los problemas que tenían Gerardo Flores y el Maza Rodríguez para contener a los atacantes rivales, me di cuenta que las esperanzas eran pocas y que tendríamos que encomendarnos a la suerte. En realidad, por poco nos sale. Italia anotó el segundo cuando el partido parecía controlado, después de muchísimos minutos de sufrimiento. Pero aun así, el gol no sorprendió a nadie, ni tampoco el resultado. 
 
Déjame contarte algo. Por más sueños de grandeza y ganas de triunfar que tengamos con nuestra Selección, me he dado cuenta que, para los mexicanos, lo más importante es sentirnos orgullosos de ella. Por años vivimos de derrotas ajustadas pero las aguantamos por la actitud valiente de los nuestros. No es raro que se recuerde con mucho más cariño al Tri de La Volpe que le jugó de igual a igual a Argentina que al de Aguirre que se derrumbó por completo por un error arbitral contra el mismo rival.
 
México siempre fue un equipo valiente, ofensivo, que no tenía miedo a nada. ¿Enfrentar a Brasil en Maracaná? Difícil, pero con dos cojones. ¿Jugar contra España en el Bernabéu? Casi imposible, pero a morir matando. Muchos técnicos lo entendieron e intentaron innovaciones tácticas y apuestas arriesgadas. Lapuente, tu maestro, el gurú defensivo por excelencia en México, ponía de inicio tres centros delanteros en 98 y después mandaba a dos ofensivos más al medio tiempo. La Volpe mandó a Osorio de extremo derecho en aquél juego contra la Albiceleste. Aguirre inventó un híbrido entre 3-4-3 y 4-3-3 que ganó los halagos en todo el mundo en el Mundial pasado.
 
Debo confesar que, en un principio, tu apuesta de jugar al contragolpe me parecía correcta. Teníamos los jugadores para hacerlo y quizá siendo más "europeos" seríamos capaces de vencer a los europeos. Ahora tengo claro que fue un error. Perdimos lo que teníamos y no encontramos lo que buscábamos. Tenemos jugadores talentosísimos que juegan como autómatas. Ante Italia nos asumimos como un equipo chico, y ese es el peor pecado posible. Si a eso le sumas los malos resultados del pasado, el resultado es una falta de confianza aterradora.
 
Me encantaría que compartieras mi visión de que fue un error y que es momento de corregirlo. No estoy seguro que así sea, porque no lo detecto en tus declaraciones después de los partidos. Sé que, en general, no se debe expresar demasiado en las ruedas de prensa pero un "me equivoqué", no hubiera caído mal. Sé, por otro lado, que eres un tipo inteligente y que debes estar consciente de que no es sólo por "detalles" que las cosas no están saliendo bien, pero conozco la sensación de querer morirse con la suya. Y también, en estos años, he aprendido que no hay peor error que ese. No se pueden esperar resultados distintos haciendo siempre las mismas cosas.
 
Para serte sincero, no me importa que perdamos contra Brasil. Lo normal es que, cuando juegas como visitante contra un equipo así, lo más probable es que termines derrotado. Lo que quisiera pedirte es que México vuelva a ser el de antes, que respetemos nuestro adn, que queramos la pelota y que busquemos el gol desde el primer minuto. Si después caemos 4-3, como contra Alemania en la Confederaciones 2005, te aseguro que nadie protestará.
 
Quiero, otra vez, sentirme orgulloso de mi Selección, aunque no sea la mejor del mundo. Y creo que tenemos los jugadores para hacerlo. A estas alturas, en este torneo, queda poco que perder. Y quizá, sólo quizá, haciendo las cosas de forma diferente, consigamos un resultado distinto. Y entonces podremos volver a soñar con cosas grandes.
 
Atentamente
 
Martín del Palacio
 
Como siempre, si tienen comentarios los invito a mandarlos al mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp.


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