Borrón y cuenta nueva

Gracias al mediocrísimo sistema de calificación de Concacaf, México tiene una oportunidad de volver a empezar, en una liguilla de dos partidos

Al ser humano le gustan las certezas. Siempre que pasa algo, queremos saber por qué, cuál fue la causa que lo originó y cuáles serán las consecuencias. Pasamos nuestra existencia buscándole significados a las cosas que nos suceden y a nuestra vida misma. A veces, pensamos que lo encontramos, y que todo tiene sentido, y entonces estamos tranquilos. El problema es que esa búsqueda constante nos lleva inevitablemente a conclusiones erróneas. Vivimos tan mal la incertidumbre que muchas veces preferimos equivocarnos a no tener idea de lo que sucede a nuestro alrededor. Muchos de los grandes errores en la historia de la humanidad se han producido por esa causa y, si lo aterrizamos al futbol, muchas de las explicaciones que se dan desde el periodismo y la afición, resultan ser un desastre absoluto, porque se hacen sin análisis suficiente, con la prisa de llegar a algo. En estos últimos meses, he escuchado cientos de teorías distintas sobre por qué la selección mexicana, pese a, en principio, tener un nivel de talento superior al resto de la Concacaf junta, está al borde de quedar eliminada del Mundial. Desde que los jugadores son divas, hasta que el técnico es un desastre, pasando por la falta de huevos, rozando los problemas de vestidor y aterrizando en la “falta de variantes” (mi favorita, porque en teoría lo explica todo, siempre que un equipo pierde es porque “faltan variantes”). En realidad, el mejor análisis lo dieron dos jugadores del Tri. Carlos Salcido y Héctor Moreno que declararon, “la verdad no sabemos qué es lo que sucede”. La verdad es que yo coincido. Aun con problemas tácticos, aun con el Chepo, aun si fuera cierto que los jugadores son divas sobradas. Con todo eso, no hay una explicación simple para no ganar cuatro partidos en el Azteca ante rivales del área, algo que, por pura ley de probabilidades, México debió haber hecho. Así que lo siento mucho si en esta columna esperaban respuestas. Y también lo siento para quienes se tragan las explicaciones simples que surgen desde la víscera, porque eso no los acercará a la realidad, aunque quizá los haga sentir más tranquilos. En realidad, lo más probable es que haya sido un conjunto de acontecimientos que haya propiciado el flojo desempeño futbolístico del equipo y, sobre todo, su frágil estado mental. En los dos partidos más recientes del Tri, eso fue lo más grave. Nos cayó un gol y el equipo simplemente se derrumbó, pero eso no es una causa, sino una consecuencia de los malos resultados anteriores y la presión. En realidad, no tiene importancia. A estas alturas, sobran las razones por las que México llegó al punto tan bajo en el que está. El principal reto que tendrá en sus manos Víctor Manuel Vucetich será olvidar y hacer olvidar. Los jugadores tienen que asumirlo y el técnico debe entenderlo. El pasado está enterrado y la vida se juega en estos dos próximos partidos, más los dos ante Nueva Zelanda, si es que el Tri logra calificar. Y el borrón y cuenta nueva tiene que llegar por todas partes. Hay que olvidar que había jugadores descartados, y los que decidieron descartarse solos deben ponerse al servicio del nuevo técnico. Hay que enterrar también las dudas frente al marco, los pases equivocados, los goles hondureños, los errores de Salcido, Reyes y Corona,  los favoritismos, los abucheos, los “fuera Chepo”, el miedo, el debate europeos vs locales, la grilla… Gracias al mediocrísimo sistema de calificación de Concacaf, México tiene una oportunidad de volver a empezar, en una liguilla de dos partidos, de los cuales tiene que sacar 4 puntos. Víctor Manuel Vucetich es un técnico capaz, y quiero pensar que entenderá que lo que se necesita es ser fuerte ante la incertidumbre. No buscar culpables sino dejar atrás el pasado y construir de nuevo. Poner a los mejores, sin importar los problemas que hayan existido. Arroparse en la afición, que también necesita alejar de su mente el trauma de los últimos meses. Y confiar en que el periodismo no saque los dardos a la primera de dificultad. Ese es el espíritu que se necesita ahora, y sólo así México logrará enderezar el rumbo perdido. Si eso sucede, entonces esto sólo habrá sido una pesadilla, y nos despertaremos con el boleto a Brasil que tanto queremos. Si nos quedamos buscando explicaciones y culpables, nos tocará sufrir al ver a Honduras, Costa Rica, Panamá y Estados Unidos en el Mundial, mientras nosotros nos echamos partiditos con los cuates en el FIFA World Cup. Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp

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