Celebrar, pero con mucha mesura

Hay pocas cosas que rescatar del triunfo de la Selección Mexicana. La más importante, sin duda alguna es que sigue viva

Hay pocas cosas que rescatar del triunfo de ayer de la Selección Mexicana. La más importante, sin duda alguna es que sigue viva, lo que no es poca cosa dado que, seis minutos antes del silbatazo final, parecía más que muerta y enterrada. Que el Tri aún sea amo de su destino para ir al Mundial es un consuelo, aunque las perspectivas sigan sin ser muy halagadoras.

A estas alturas, es difícil confiar en la selección. Lo visto ayer, en el primer partido de la era Vucetich, no fue demasiado diferente a los juegos anteriores. México enfrentó al segundo equipo más flojo del Hexagonal y ganó gracias a un detalle mágico, pero no por ser superior en la cancha. El desempeño de la segunda mitad fue muy preocupante. Cuando Panamá empató, no hubo sorpresa. Los canaleros lo merecían. Al final la suerte, por una vez, se alió con el Tri, pero no hay garantía de que lo haga el próximo martes.

Hubo, sin embargo, algunos aspectos positivos. A diferencia de lo que el "Chepo" afirmaba a final de cada partido, y que no tenía nada que ver con la realidad, por lo menos esta vez el Tri sí generó varias opciones de gol. El penal de "Chícharo", otra clara del 14, una más de "Chaco", dos tiros de media distancia, el mano a mano final de Peña, los dos goles. México llegó al área rival, y si hubiera concretado una de ellas, entonces podríamos respirar tranquilos.

Por supuesto, esas jugadas no se generaron gracias a un dominio mexicano, ni fueron consecuencia del ritmo del partido. En el primer tiempo, ante una Panamá muy precavida, los de Vucetich sufrieron para poder estructurar un ritmo de juego, aunque no pasaron apuros nunca. La ventaja, aunque relativamente circunstancial, no era del todo inmerecida. En la segunda mitad Dely Valdés entendió que podía aspirar a más, adelantó líneas y México perdió por completo la compostura. Panamá fue mejor, generó más opciones y mereció el empate.

Por el poco tiempo que lleva el nuevo técnico podía esperarse un flojo desempeño colectivo, pero a nivel individual, los jugadores tampoco cumplieron las expectativas. Pese a la agenda de Martinoli (más sobre eso en unos párrafos), el gol no fue culpa de Ochoa, pero el portero pudo haber sido más rápido al buscar el balón. En defensa, fuera de un imperial Rafa Márquez, las dudas fueron la constante. Layún empezó nerviosísimo pero después se estabilizó. Ayala y Torres Nilo, por el contrario, no se cansaron de sufrir.

El "Gullit" Peña estuvo bien en el primer tiempo, pero su estilo atrabancado fue un lastre en el segundo, donde no se cansó de perder balones. Zavala fue más sobrio, pero quizá más efectivo. En las bandas, ni Gio ni Aquino cumplieron con las expectativas, pero la cacería mediática en su contra es francamente absurda. Ninguno de los dos jugó en su posición. El ex cruzazulino lleva años sin jugar a perfil cambiado y alguien tiene que decirle a los técnicos nacionales que el puesto donde Dos Santos siempre ha rendido más es la de segundo punta, no interior ni creativo. ¿Se preguntan por qué es tan bueno en Villarreal y en el Tri no rinde igual? Ahí está la respuesta.

Adelante, y pese a que se combinaron para el gol, ni Oribe ni "Chicharito" estuvieron a la altura. Peralta luchó, pero nunca pudo retener la pelota ni aprovechar espacios y al del Manchester, cuya actuación fue muy floja, le está empezando a pesar la presión que una parte de la afición y la prensa le pone sobre los hombros. Sinceramente, nunca he entendido la manía de “matar” a los jugadores. ¿Para qué? ¿Cuál es el sentido? ¿Creen que así van a jugar mejor? Que se haga, además, desde un canal de televisión, me parece una lástima. Cuando se juega bien, se dice, y cuando se juega mal (como ayer) también, pero llevar una agenda preconcebida para reventar a alguien es igual de malo que ser periodista porrista.

Dicho esto, si algo hay que destacar del partido ante Panamá fue a la tribuna. Nunca se cansó de apoyar, nunca se cansó de gritar. Incluso cuando la cosa estaba peor, no hubo abucheos ni silbidos. Y la celebración del gol de Jiménez no la olvidaré en mucho tiempo. Por supuesto, no se puede hablar de los destacados sin incluir al delantero americanista, que a su oportunismo en el área sumó genialidad. Chaco también entró bien, y le dio claridad al equipo. Arce hizo lo que pudo.

Ayer se celebró como si hubiéramos calificado, el problema es que seguimos igual de lejos. Una derrota en San José combinado con un triunfo panameño, por cualquier marcador, nos deja fuera. México depende de sí mismo, pero tal como ha jugado, un empate en Costa Rica no es necesariamente la consecuencia más lógica. Tampoco es un hecho que Panamá deje puntos en el camino contra una calificada Estados Unidos. Si "Chícharo" hubiera metido ese penal, o "Gullit" el último mano a mano, podríamos respirar tranquilos. No lo hicieron y las posibilidades siguen siendo muy inciertas.

Me tranquiliza un poco que el escenario de San José será uno de los preferidos de Vucetich, y donde siempre ha sabido ser exitoso: el de la necesidad de sacar un resultado con las circunstancias en contra. Lo hizo en León, en Tecos, en Pachuca y sobre todo con Monterrey. Tuvo que meterse a canchas durísimas y siempre consiguió salir adelante. Pero no será nada fácil, y la tragedia sigue a la vuelta de la esquina.

México está hoy mejor que ayer, pero para nada sano y salvo. El Tri deberá mejorar muchísimo o tener mucha suerte. Ojalá sean las dos.

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