Nos volvimos todos locos

Dicen que las crisis sacan a relucir el verdadero carácter de la gente y estos últimos tres días han puesto en los reflectores a lo peor del futbol mexicano

Por eso estamos como estamos. Dicen que las crisis sacan a relucir el verdadero carácter de la gente y estos últimos tres días han puesto en los reflectores a lo peor del futbol mexicano. Prácticamente todos los involucrados en el deporte más popular del país dejaron ver su versión menos agraciada y la consecuencia es que el proceso entero de selección se volvió un vodevil. Empecemos por los primeros, los jugadores. México fue horrible en los dos partidos ante Panamá y Costa Rica. Ninguno de los elementos que estuvo en la cancha puede presumir lo hecho en los últimos días. Ni siquiera Oribe Peralta y el "Gullit" Peña, que fueron lo más rescatable. El Tri no cambió gran cosa de su versión "Chepo" a su versión Vucetich, y eso es innegable. Dicho esto, habría que preguntarse si ese no es, en realidad, el máximo potencial que tiene esta generación. Criticamos a los futbolistas por soberbios cuando bien puede ser que los soberbios seamos nosotros y nuestros sueños de grandeza. Después de lo visto en el Hexagonal, ¿cómo nos atrevemos a seguir diciendo que México es mejor que Costa Rica, Estados Unidos y Honduras? Por supuesto, vamos a seguir soñando en que con el técnico correcto seremos campeones del mundo. Y por eso, la Federación (o Televisa) decidió hacer un cambio más en el banquillo. No voy a perder mi tiempo analizando tácticamente lo que puede significar porque, al paso que vamos, Tomás Boy va a ser nombrado si México pierde el amistoso con Finlandia, diré sólo que el "Piojo" me parece un excelente entrenador y una muy buena persona –fue columnista de La Afición cuando yo era el coordinador, lo conozco bien-, pero son las formas lo que molesta.Darle una patada en el trasero al entrenador más ganador del futbol mexicano después de sólo tres semanas en el cargo es una falta de respeto monumental. Por supuesto, el propio Vucetich no está libre de pecado. Utilizó a varios jugadores fuera de posición y el equipo estuvo lejos de verse bien en los dos juegos que dirigió, pero hizo lo que pudo con lo que tuvo. Ni siquiera le dieron tiempo de imponer una idea. Nadie en el mundo, por mejor que sea, puede cambiar una inercia tan negativa en tan poco tiempo. Es absurdo pensarlo, pero díganle eso a los medios y a la FMF... Sobre Herrera, tampoco resultó muy elegante que levantara la mano y se candidateara para el puesto cuando le preguntaron ayer, mucho antes de que su nombramiento fuera oficial. Lo mismo hizo Ricardo La Volpe, que criticó a Vucetich por pedir tiempo cuando él se la pasó hablando de que tuvieran paciencia a su proceso rumbo a 2006 y no dejó un segundo de criticar a la prensa por su negatividad. Y eso que la negatividad de aquel entonces no se compara con la de ahora. El desgarramiento de vestiduras después del partido ante Costa Rica no tiene precedente en la era moderna del futbol nacional. Por supuesto, el ícono de la indignación mediática fue la insólita narración del partido por Cristian Martinoli en TV Azteca, que merece un párrafo aparte. Debo reconocer que me encanta el estilo de narración de TV Azteca. Cuando Martinoli y Luis García empezaron a meter humor a las transmisiones de partidos, representó una bocanada de aire fresco del acartonadísimo estilo de Televisa. Me parece, sin embargo, que Cristian se tomó demasiado en serio su propia fama y se quedó atrapado en el personaje. ¿Quién es para decirle a "Chicharito" que le va a recordar su falla hasta que se retire? Es como si yo le dijera a él que le recordaré su narración hasta que se vaya del aire. Con todo respeto para quien para mí sigue siendo uno de los mejores narradores del futbol mexicano ¿a quién le importa lo que él o yo pensemos? Además, no me deja de parecer raro que hace tres años pidiera a gritos que "Chicharito" jugara el Mundial, o que hace dos dijera que México era el papá de Estados Unidos y ahora diga que nos superaron “hace años luz”… Ahí la dejo. Los medios han ayudado a que el ambiente sea realmente tóxico, pero la afición no se salva. Me decía un amigo que en México hay dos clases de borregos, los que lo son “del sistema” (en este caso Televisa) y los que lo son del “anti-sistema” (en este caso los medios anti-Televisa). Detesto las simplificaciones, pero en este caso parece cierto. Quienes atizan con todo al Tri no se dan cuenta que están repitiendo argumentos de gente que los formula por rating o clicks, y quien la defiende a ultranza, por lo mismo. En la indignación, nadie se detiene a reflexionar ni un segundo, y esa no es la fórmula correcta para conseguir nada. Lo que es más triste es que eso quiere decir que, por fin, el ambiente de polarización y violencia de nuestro país por fin ha alcanzado al futbol. Ya no es nuestra distracción, nuestra fuente de entretenimiento. Ahora hay que gritar más fuerte y destrozar todas las estructuras, sólidas o endebles, cuando algo sale mal. Y es por eso que no vamos a trascender nunca porque, además, si el Piojo gana el Repechaje, todos seremos felices de nuevo. Cero reflexión, pura víscera… Nos volvimos todos locos. Como siempre, espero sus comentarios en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp, les pido que no contribuyamos al ambiente nefasto del momento y que discutamos civilizadamente. Si ellos no construyen, por lo menos intentémoslo nosotros.

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