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¿Quién conoce mejor al rival?
Martes 31 de Marzo del 2009
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Fue el que presionó provocando el autogol de Osorio para la derrota en la anterior visita a la entonces lluviosa San Pedro Sula y mañana seguramente significará otro dolor de cabeza para la zaga tricolor.
Probó sin suerte en equipos mexicanos de Primera y Primera "A" (como Celaya, Morelia, Atlas y Pumas), pero encontró protagonismo en Polonia (con el Belchatów) para ahora vivir un sueño en Inglaterra con el Birmingham City.
Carlos Costly, es el delantero de la Selección Bicolor que enfrentará otra vez al Tricolor, equipo al que conoce perfectamente, porque aunque nació en territorio catracho y su padre es reconocido como una gran figura futbolera en Honduras (Anthony Costly, defensor del equipo mundialista en España 82), por sus venas corre sangre azteca también, ya que su madre es Mexicana.
Este dato resulta anecdotico hoy, aunque puede demostrar que una vez más los hombres importantes del equipo rival, parecen conocer bien las fortalezas y debilidades de los nuestros.
Además de Costly, Julio Cesar de León también jugó en México. Carlos Pavón y Ramón Nuñez participan en activo en nuestra Liga (con el Necaxa y el Puebla), sin tomar en cuenta el dominio sobre nuestros hombres de otros experimentados como el zaguero Samuel Caballero (quien desesperó a Cuauhtémoc en la pasada Copa de Oro del 2007 con el besito de la expulsión).
Los catrachos saben cual es el terreno que pisan cuando enfrentan a los aztecas, y creo que los integrantes del equipo mexicano pueden demostrar lo aprendido en experiencias anteriores (y sacarle provecho a los recientes enfrentamientos).
Reinaldo Rueda, plantará a sus once hombres para ganar. Otro resultado no le serviría en estos momentos (después de la derrota ante Costa Rica y el empate frente a Trinidad y Tobago que los tienen en el sótano del Hexagonal Final).
Por eso, para este encuentro, yo apelaría a que el Tricolor muestre esa calma que le vimos durante 70 minutos el pasado sábado en el Estadio Azteca para vencer a los ticos, pero ahora ante el equipo albo.
Aguantar ahora con Magallón, Salcido y Galindo, la potencia de ofensiva de Costly, Martínez y Pavón. Batallar con Torrado, Pavel o Leandro, la "pelea de perros" que sostendrán en la media cancha frente al roble de Thomas y el despliegue fisico de Palacios. Resolver con la capacidad de Arce, la velocodad de Izaguirre o Mario Iván Guerrero por su sector izquierdo. Controlar la habilidad de hombres como Guevara, "Rambo" o Nuñez. Y provocar movilidad ofensiva con Guardado, Bravo y Vuoso que pueda romper la rigidez de los defensores como Chávez, Bernardez, Caballero o Figueroa.
Aprovechar que cualquiera de los 2 arqueros en cuestión (Memo u Oswaldo), son de mejor nivel y mayor experiencia que Valladares (con las miradas inquisidoras después del error ante los trinitarios).
Serenidad (que no es lo mismo que exceso de confianza). No volverse locos al buscar ganar el partido (con la presión que significa no haber festejado aún de visitantes).
Será un partido muy equilibrado, en el que servirá mostrar las armas al estilo del boxeo (midiendo al rival), que al fin de cuentas, las circunstancias de este encuentro son muy diferentes a las de 120 días atras, en la fase previa.
Eso sí, jugar concentrados al 100 por ciento y llenos de intensidad. Cambiar la tensión por la atención, y hacer lo que cada jugador sabe hacer, recordando que en muy pocas eliminatorias mundialistas se ven juegos vistosos o entretenidos.
PD: Yo estuve presente el pasado 19 de noviembre en ese partido plagado de hermetismo (porque ambas Selecciones se jugaban la permanencia) y ni así el supuesto ambiente hostil que muchos destacaron de parte de la afición hondureña provocó desmán de consideración alguno. Los hondureños no son gente maliciosa sino por el contrario amable y bonachona, son apasionados y lo único que buscan –como cualquiera- es ver a su equipo nacional triunfar sobre la cancha. Con calma, que sólo se juega un muy importante partido de futbol.