Es la hora de...

El tiempo siempre cumple su promesa. Pase lo que pase, hagamos lo que hagamos, llega siempre puntual.

El tiempo siempre cumple su promesa. Pase lo que pase, hagamos lo que hagamos, llegará puntual. Esta semana es ya mundialista. Poco a poco el resto del planeta se ha ido cubriendo con una manta traslucida y sólo queda al descubierto la Copa del Mundo, sólo brilla Sudáfrica y el Jabulani, sólo de eso se habla. Los otros temas quedan en una nata de hibernación, le ponemos pausa a los proyectos, es algo así como si nuestra vida entrara en un sueño, en un estado paralelo. Para los que tenemos el privilegio de vivir de esto de alguna u otra forma, representa un reto mayúsculo, significa el mejor momento del mejor trabajo del mundo. Es un mes en el que no se duerme, en el que la taquicardia se vuelve un estado normal. Para nosotros el Mundial lo es todo, y así debe ser pues está en nuestras manos informar acerca del que por un mes, será el tema público de mayor interés para la sociedad. Las familias, las novias, los amigos e incluso los acreedores saben que los que trabajamos en Medio Tiempo en ese mes no existimos, no somos nosotros... no nos busquen. Si hay Mundial todo es redondo, los coches, las casas, las llantas, la comida, el papel de baño, los libros, las computadoras, la música y el cine se vuelve futbol. Las calles se vacían en los 90 minutos en los que juega tu Selección y desde el interior de los edificios saldrá en algún momento un grito de gol que cortará el silencio, voces que nos recuerdan que no estamos en una ciudad fantasma, que no ha ocurrido un desastre ni estamos en toque de queda. Es la fiesta global, el momento esperado, es la actitud predecible del que se asombra ante un juego impredecible. EL TRI, REALIDAD Y OPORTUNIDAD Para la Selección Mexicana casi siempre un Mundial se ve como una oportunidad más que una consecuencia. Aún no hemos aprendido que a una Copa del Mundo no se puede llegar siempre a sorprender, se debe llegar a ejecutar lo que se trabajó cuatro años. Sí, eso de no saber qué haremos tiene su encanto, su aura milagrosa y una pizca de irresponsablidad y rebeldía. Pero es un hecho que así, ser Campeón del Mundo es casi un acto de magia. Gracias a esas extrañas costumbres que tenemos, cuando logramos que al menos en la última etapa se logre un trabajo programado, con espacio para entrenar a tope, para formar un grupo y más o menos establecer un estilo, nos entra esa cosquillita de saber si estamos haciendo lo correcto. Es como el césped más verde del vecino, como querer lo que no tenemos, y cuando lo tenemos ya no quererlo. En esta ocasión, el Tri ha programado bien en el último año, sin embargo, se encontrará con rivales que han programado bien durante cuatro años, y eso de alguna u otra manera va a notarse dentro de los partidos. Por ello, para intentar acortar lo más posible esa distancia de trabajo, se tuvo que planear distinto, se aceleraron los procesos, se redujeron las variantes y se hizo lo posible para que nos alcance. El programar bien no quiere decir que todo se haga correctamente, eso es imposible. El hecho de establecer un proyecto de trabajo con tiempos establecidos, sirve precisamente para tener opción de corregir, de unificar, de probar una y otra vez hasta encontrar las mejores opciones. El jugador de futbol no es una máquina, tiene muchos factores que pueden diezmar y potenciar sus capacidades, hay que encontrar la combinación ideal, no basta con apretar un botón. Así, el mantener un proyecto cuatro años debe ser una obligación para nosotros, si nos equivocamos en un paso, hay que mantener esa experiencia en lugar de cortarla para traer a alguien que cometerá obligatoriamente un error similar. Si tropiezas con una piedra, lo más probable es que al levantarte la esquives pues ya sabes dónde está; pero si viene alguien nuevo, seguramente tropezará con esa roca que es desconocida para él. Así, en esta ocasión el "Vasco" debió pensar en los hombres que pudieran acoplarse, entenderse y potenciar su juego en poco tiempo. Habrá otros que quizá con cuatro años de proceso serían insustituíbles, pero como eso no sucedió, simplemente no integran el grupo. Ahí está la razón por la que recurrimos tanto a la experiencia, por ello nos sometemos a ciertos guías, y también esa es la causa por la que debemos atenernos a las "corazonadas" de un líder emergente. No hay espacio para averiguar, el que requiera más tiempo, tendrá que esperar en casa.

Hay que saber todo esto para disfrutar al Tri en este Mundial. Tenemos que darnos cuenta de que estar ahí representa una gran oportunidad de una hazaña, pero también, como todo acto que busca ser heroico, tiene un alto margen de error. En lo personal estoy seguro que México hará una formidable Primera Ronda y que después, tendrá que depender de la suerte para seguir avanzando. Estamos para pelearle de tú a tú al que nos pongan, sí, pero aún no estamos para ganarle a cualquiera en cualquier circunstancia. Tenemos que depender de factores fuera de nuestro alcance, como tener fortuna en el rival, en la condiciones del campo y en el momento anímico del de enfrente, esa es una cruz que decidimos cargar por la osadía de tener cuatro técnicos con estilos y formas de trabajar distintas, en sólo cuatro años.

Estamos donde merecemos estar, ni más ni menos. ¿Para que nos alcanza? Vamos a averiguarlo pronto.

¡Llegó la fiesta señores! A gozar el viaje del balón. Por hoy me despido. Les recuerdo que mi correo wgonzalez@mediotiempo.net, está abierto para recibir con alegría y respeto todos sus comentarios. Nos vemos cuando el Mundial nos lo demande. No se separen de Medio Tiempo, tenemos para Ustedes muchas sorpresas preparadas, un gran equipo en Sudáfrica y México, trabajando con la cabeza bien puesta y el alma entregada. Es el Mundial de Internet, hemos trabajado 10 años con un mismo proyecto, con el mismo técnico y estamos preparados para ganarlo con Ustedes. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Editor General

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