Previo México-Argentina... Lavolpe se mide a los suyos

El recuerdo de aquella anotación  que maravilló a todo un continente se mantiene fresco en la memoria. Ramón Morales se perfiló como si nada, golpeó la pelota con decisión y marcó el tanto que a...
El recuerdo de aquella anotación  que maravilló a todo un continente se mantiene fresco en la memoria. Ramón Morales se perfiló como si nada, golpeó la pelota con decisión y marcó el tanto que a la postre les dio a los nuestros la primera victoria en
 El recuerdo de aquella anotación  que maravilló a todo un continente se mantiene fresco en la memoria. Ramón Morales se perfiló como si nada, golpeó la pelota con decisión y marcó el tanto que a la postre les dio a los nuestros la primera victoria en

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOColiseo de los Ángeles. Miércoles 9 de marzo de 2005 a las 22:00 hrs. (Tiempo del centro de México)

El recuerdo de aquella anotación  que maravilló a todo un continente se mantiene fresco en la memoria. Ramón Morales se perfiló como si nada, golpeó la pelota con decisión y marcó el tanto que a la postre les dio a los nuestros la primera victoria en competencia oficial sobre Argentina. Los elogios llegaron como en cascada. “México a la final”, se atrevían a decir los osados periodistas sudamericanos; “Bielsa debe irse”, afirmaba la exigente prensa argentina. Lo cierto es que en dicha confrontación México demostró que puede vencer a cualquiera, aunque también es capaz de pasar de lo sublime a lo ridículo, como sucedió unos cuantos días después ante la selección brasileña. Las circunstancias son completamente distintas; sin embargo, nunca está de más añorar viejas hazañas para ponerle un poco de pasión al tedioso presente.

La selección mexicana enfrenta el compromiso de este miércoles con cierta indiferencia. El propio Ricardo Antonio Lavolpe comentó que no le ve ningún beneficio a la contienda ante la albiceleste y que, por el contrario, engendra una carga excesiva de trabajo, complicaciones para los equipos y una clara tendencia a privilegiar los intereses económicos sobre los deportivos. Razón no le falta al actual timonel azteca, pero tampoco se puede descalificar completamente una cita ante Argentina, quiérase o no, una de las naciones más poderosas en el mundo balompédico.

Hace poco más de dos años, Lavolpe dirigió su primer encuentro en el banquillo azteca y lo hizo precisamente frente a los suyos; por si esto no fuera suficiente, el cotejo se llevó a cabo en el Coliseo de los Ángeles. ¿El resultado? Derrota de México por la mínima diferencia con autogol de Diego Martínez. Desde ese entonces, el proceso del hoy técnico mexicano ha vivido cualquier cantidad de sobresaltos; algunos generados por el mismo; otros, por sus enemigos; y el resto, por sonoras desilusiones, especialmente en los Juegos Olímpicos Atenas 2004.

La atmósfera del conjunto verde se vio enrarecida por la cada vez más sospechosa actitud de Jared Borgetti, quien por segunda ocasión consecutiva se negó a concentrarse. El cansancio físico es la explicación que más bien luce como pretexto, la duda radica en cuál es el meollo de una historia a la que aún le restan páginas por escribir. Caer en especulaciones sería aventurado y presuntuoso; por ello, es mejor recordar que el artillero de los Tuzos ha tenido problemas en los últimos tiempos, no sólo a nivel de representación nacional, sino también durante su breve estancia con los Dorados de Sinaloa y con Alfredo Tena, que pagó muy cara la decisión de otorgarle “descanso”. “Cuando el río suena es porque agua lleva”, aseguran los experimentados.

El regreso de Cuauhtémoc Blanco se significa como un ingrediente extra. Observarlo junto a Lavolpe nunca será escenario común, pero es de agradecerse que ambos reconozcan su importancia dentro del organigrama vigente del balompié azteca y que limiten sus divisiones a los aspectos meramente personales. La calidad y el temple del polémico artillero americanista podría ser la vía de acceso para la consecución de un nuevo triunfo.

La escuadra albiceleste lejos está de ser la utilizada normalmente por José Pekerman. La imposibilidad de convocar a las principales figuras, sumada a las citas eliminatorias que tocan a la puerta, originó que el cuerpo técnico pampero llamara a elementos que se desempeñan en el torneo local. De cualquier forma, se trata de un enemigo poderoso, que está acostumbrado a jugar con planteles alternativos y que defiende a muerte el ingente prestigio ganado a través de la historia balompédica. 

El duelo será ampliamente disputado. Siempre que México se mide ante Argentina, los espacios escasean, la disputa por la de gajos raya en lo ilegal y se marcan pocas anotaciones. ¿Será la excepción? No lo consideramos así. Es probable que un gol defina la diferencia en los cartones.

[mt]

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