Para ver al Tri, invaden aficionados La Basílica

El matrimonio de Francisco Gutiérrez y Anabel Bravo no empezó muy bien que digamos. Por principio de cuentas, el padrecito le cambió el nombre al novio, arrancando algunas risitas de los...
 El matrimonio de Francisco Gutiérrez y Anabel Bravo no empezó muy bien que digamos. Por principio de cuentas, el padrecito le cambió el nombre al novio, arrancando algunas risitas de los feligreses reunidos la tarde del sábado en la Basílica de Guadalupe.

MEDIOTIEMPO | Agencias20 de Mayo de 2006

  • Nada detuvo a los ansiosos espectadores

El matrimonio de Francisco Gutiérrez y Anabel Bravo no empezó muy bien que digamos. Por principio de cuentas, el padrecito le cambió el nombre al novio, arrancando algunas risitas de los feligreses reunidos la tarde del sábado en la Basílica de Guadalupe.

Después, cuando el sacerdote invitaba a la pareja a reflexionar sobre el amor verdadero y lanzaba una bella diatriba contra el uso de anticonceptivos, una estampida de fotógrafos se lanzó al encuentro de los seleccionados mexicanos, que entraban a pedirle a la Morenita del Tepeyac por triunfos mundanos.

Y finalmente, antes de declararlos marido y mujer, y de que Anabel prometiera en el altar aceptar los hijos que Dios le mande, el recinto guadalupano ya era una sucursal del Azteca con gritos, aplausos y pasiones desbordadas por la presencia de los muchachos de Ricardo La Volpe.

Tan pronto como se fueron los inoportunos novios -vaya, a quién se le ocurre casarse el día que el Tricolor va por la bendición-, la fanaticada hizo suya la Basílica. Fuera de control, subió a las bancas, incluso al respaldo de éstas, e hizo hasta lo imposible por ver, en la lejanía, el rostro de alguno de los seleccionados.

Hasta las tiernas viejecitas que al inicio intentaron poner orden evitando que los hinchas hicieran su malévola voluntad, perdieron la compostura y subieron a las bancas para obtener un buen ángulo que quedaría guardado en su celular.

Pero las ancianitas eran lo de menos. Un aficionado americanista, ya entrado en años y con aires de "Juan Camaney", se abrió paso a punta de empujones y palabrotas para llegar hasta donde le fue posible, porque ni su vibrante pasión, ésa que tanto enaltecen en la tele, pudo traspasar a la multitud que colmó el inmueble.

No sólo fueron aficionados águilas los que se dieron cita en "La Villita". Hubo de todo. La turba ni siquiera entró en santa paz cuando el Cardenal Norberto Rivera Carrera recordó a los seleccionados que sólo el sacrificio da buenos resultados. Por cierto que el clérigo habló de cuán lleno de está el deporte de escándalos, aunque nadie se dio por aludido.

Cuando se sentía ya cerca la célebre frase "podéis ir en paz que la misa ha terminado", la poseída afición intentó adivinar por dónde saldrían los jugadores y explotó cuando éstos agradecieron su ruidosa presencia.

Fue una liturgia que tuvo de todo, excepto chelas, y que sólo podía terminar con ese famoso grito de guerra, que lo mismo sirve para alentar que para prepararse para la nueva decepción cuatrienal.

El "sí se puede, sí se puede" inundó la morada de la Guadalupana y entonces los tricolores hicieron la graciosa huida por una salida subterránea que los llevó hasta el autobús oficial de vidrios polarizados en el estacionamiento de la Basílica.

Pero la turba no se daría por vencida. Cómo se iban a ir si Oswaldo no había visto la pancarta preparada por unas fans adolescentes en la que le decían "eres y serás el mejor".

Tierno, tierno, muy tierno. Pero el Tricolor tenía que partir hacia el aeropuerto, así que una escolta motorizada empezó a abrir paso por la atiborrada Calzada de Los Misterios. Gritos, porras y mucha alegría porque alguno alcanzó a ver "al Pavel Pardo".

Cuando todo hacía pensar que lo más cuerdo era retirarse a casa, la multitud corrió junto al autobús algunas calles, mientras otros pegaban en la parte trasera como si ese impulso desmedido les sirviera para llegar al aeropuerto, a la gira europea, al Mundial y a esa Final que seguramente le pidieron a la Guadalapana.

[ntx][foto: Mexsport]

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