Centenas de hinchas se imponen al frío para recibir a Brasil

Habían pasado 12 minutos después de la media noche cuando la caravana de vehículos que escoltaban al autobús de la Selección Brasileña tomó la última curva que conduce al hotel que servirá de...
 Habían pasado 12 minutos después de la media noche cuando la caravana de vehículos que escoltaban al autobús de la Selección Brasileña tomó la última curva que conduce al hotel que servirá de campamento a los pupilos de Carlos Alberto Parreira en su prime

MEDIOTIEMPO | Agencias5 de Junio de 2006

  • Desafiaron el frío de 9 grados centígrados

Habían pasado 12 minutos después de la media noche cuando la caravana de vehículos que escoltaban al autobús de la Selección Brasileña tomó la última curva que conduce al hotel que servirá de campamento a los pupilos de Carlos Alberto Parreira en su primera fase en Alemania 2006.

Centenas de lugareños de la apacible ciudad de Konigstein salieron a las calles, desafiando el frío de 9 grados centígrados, para recibir con banderas y gritos a Ronaldinho Gaúcho y compañía.

Horas antes el equipo "canarinho" había goleado por 4-0 a la Selección de Nueva Zelanda en el cierre de preparación en tierras suizas, y pocos minutos atrás había desembarcado en un terminal de carga del aeropuerto de Dortmund, el más importante de Europa.

El trayecto de 30 minutos hasta Konigstein fue aprovechado por alemanes y turistas para tomar posiciones estratégicas en la ladera que conduce a un imponente hotel de 5 estrellas inaugurado en 1009 por el emperador Guillermo II.

El que fuera originalmente residencia de descanso para oficiales tiene hoy 105 habitaciones y como marco los exuberantes bosques del Taunus, y desde sus balcones ofrece una vista privilegiada sobre la llanura Rin-Meno, asiento del centro financiero de Frankfurt, donde se concentra la actividad económica del estado federado de Hesse.

La apacible ciudad alemana que a finales del siglo XIX comenzó a convertirse en lugar de recreo y veraneo de los ricos y famosos de Frankfurt, hoy rompió el silencio y estalló en una fiesta teñida de verde y amarillo.

Banderas de Brasil y Alemania cuelgan hace varios días de las fachadas de las casas y hombres, mujeres y niños desfilan con orgullo luciendo los colores de los vigentes campeones del mundo.

La recepción de los jugadores fue como la que se suele tributar de vuelta a casa al equipo que obtiene una mayúscula conquista.

Hasta una reina acompañaba al Prefecto de la ciudad, Leonard Helm, frente al hotel a la espera del autobús a cuyos costados fue impreso, como un grito de guerra: "Vehículo monitoreado por 180 millones de corazones brasileños".

El Capitán Cafú fue el primero en descender del autobús y al cruzar el portal de piedra 6-18 se encontró con unas escaleras circulares talladas en piedra y cercadas por antorchas.

Los funcionarios del hotel, que han tenido clases de portugués, los aguardaban en una calle de honor mientras gritaban "¡ai, eu tó maluco!", una expresión que expresa el delirio de los "torcedores" con el "jogo bonito" de su Selección.

"Joga bonito" era precisamente la inscripción de un tapete hecho de forma idéntica a la bandera de Brasil que fue dejado a la entrada del edificio.

Los jugadores, cansados, saludaron a los hinchas y pasaron raudos a sus cuartos, donde descansarán hasta el martes, aunque la euforia de los hinchas no parece tener fin.

Los entrenamientos se reanudarán el martes con jornadas a mañana y tarde.

[EFE][foto: EFE]

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