El Color del Inglaterra-Paraguay...Inglaterra validó el pronóstico en un...

La sangre nunca se desbordó. Inglaterra y Paraguay ofrecieron un partido mucho más frío de lo que se esperaba. El comienzo amenazó con irse por el sendero pronosticado: el cuadro de la rosa se...
La sangre nunca se desbordó. Inglaterra y Paraguay ofrecieron un partido mucho más frío de lo que se esperaba. El comienzo amenazó con irse por el sendero pronosticado: el cuadro de la rosa se ponía en ventaja con autogol de Gamarra, y el portero titular
 La sangre nunca se desbordó. Inglaterra y Paraguay ofrecieron un partido mucho más frío de lo que se esperaba. El comienzo amenazó con irse por el sendero pronosticado: el cuadro de la rosa se ponía en ventaja con autogol de Gamarra, y el portero titular

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOWaldstadion. Francfort. 10 de junio de 2006

  • A cuentagotas

La sangre nunca se desbordó. Inglaterra y Paraguay ofrecieron un partido mucho más frío de lo que se esperaba. El comienzo amenazó con irse por el sendero pronosticado: el cuadro de la rosa se ponía en ventaja con autogol de Gamarra, y el portero titular de los guaraníes tenía que salir del campo por una desafortunada lesión. Pero todo fue una falsa alarma: ambos contendientes brindaron su futbol a cuentagotas. Los de Eriksson se maniataron a sí mismos, lucieron conservadores, como queriendo guardarse lo mejor para futuros compromisos; los del "Maño", no tuvieron poder de reacción, permanecieron confundidos desde el tempranero golpe europeo.

El tercer episodio de Alemania 2006 inició con el ritmo que se esperaba de uno de los partidos más atractivos de la primera fase. Inglaterra, de la mano de un glamoroso y preciso David Beckham, aprovechó un tiro libre por el costado izquierdo para llenar de jubilo británico al Waldstadion. La pelota salida de los botines del "Spice Boy" no llevaba mucho, se trataba de un centro al área común y corriente. Sin embargo, Gamarra, en su afán por deshacerse de todo lo que pudiera oler a peligro, intentó desviar con la testa; de hecho, lo consiguió. El único problema fue que el rechace acabó guardado en las redes.

Villar, aun adolorido por el accidente de Gamarra, terminó aceptando que el día de su debut mundialista no iba a ser nada bueno: resbaló al momento de despejar la pelota y sufrió una dolencia que lo marginó del partido. Bobadilla, sin tiempo para calentar, chocó animosamente sus guantes, les anunciaba que era hora de ingresar al terreno de juego.

Las ocasiones de peligro escasearon a lo largo del choque. El gol que puso los cartones en movimiento no estuvo acompañado de mayor actividad dentro del área. Fue hasta los diecisiete minutos cuando el arsenal sudamericano llegó a generar un ligero atisbo de preocupación a través de Nelson Haedo. Pese a ello, Paul Robinson  siempre estuvo cobijado por una sensación de seguridad, pues ni siquiera tuvo un contacto permanente con la pelota.

Los representantes de la tierra de los Beatles gustaron de presumir su buen toque de balón. Con plausible eficacia, el mediocampo inglés paseaba la de gajos de un lado a otro. De primera intención, con servicios en corto y al pié o largos y a velocidad, los británicos hicieron gala de su capacidad a la hora de controlar la de gajos.

David Bekcham, con su naturaleza protagónica, intentó hacer de las suyas en el final del primer tiempo. Utilizó el mejor de sus recursos, el disparo de media distancia. Casi a la entrada del área, el astro europeo tocó armónicamente la pelota, que viajó con elegancia hasta pasar a centímetros del poste izquierdo de Bobadilla. Con un suspiro, Paraguay se fue a los vestidores.

Los dirigidos por Aníbal Ruiz desaprovecharon la oportunidad de modificar su accionar para la reanudación. Paraguay no cambió gran cosa para el complemento, siguió adoleciendo de un ataque consistente y siempre dependió de algún chispazo individual. Fue evidente que terminaría yéndose con los bolsillos vacíos.

Inglaterra estuvo cerca del segundo sin buscarlo demasiado. Lampard se decidió a fusilar, prendió la de gajos y se quedó a un paso de marcar otro gol para el recuerdo de Alemania 2006. Pero Bobadilla lo impidió, voló desafiando a la gravedad y alcanzó, con las uñas, a erradicar el peligro.

El recuento del partido trae conclusiones claras. Inglaterra triunfó e hizo bueno el pronóstico, aunque se mostró extremadamente frío y calculador. Paraguay, en cambio, se va preocupado: no tuvo presencia ofensiva y sucumbió ante un rival que trabajó a medio gas. [mt][foto: Mexsport]

  • Más sobre:
  • Tri
Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×