La magia brasileña se despliega en pequeñas dosis frente a Croacia

La hora marcada para el inicio del show se cumplió. En pleno Berlín, once magos dirigidos por un experimentado Carlos Alberto Parreira, irrumpieron en escena y se dispusieron a maravillar a...
 La hora marcada para el inicio del show se cumplió. En pleno Berlín, once magos dirigidos por un experimentado Carlos Alberto Parreira, irrumpieron en escena y se dispusieron a maravillar a millones de aficionados regados por todo el mundo. La gente sabía

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPO Olympiastadion, Berlín. 13 de junio de 2006

La hora marcada para el inicio del show se cumplió. En pleno Berlín, once magos dirigidos por un experimentado Carlos Alberto Parreira, irrumpieron en escena y se dispusieron a maravillar a millones de aficionados regados por todo el mundo. La gente sabía lo que estaba por presenciar. Cuando Brasil pisa una cancha de futbol, el espectáculo está garantizado, aunque el egocentrismo de los protagonistas vestidos con la verdeamarelha muchas veces se encarga de dosificar las genialidades. Si de una adicción se tratara, todos estarían de acuerdo, pero cuando se trata de maravillarse con el balompié el dicho que aplica es todo con exceso, nada con medida.

Las piernas comenzaron a bailotear rítmicamente sobre el verde césped del Olympiastadion. Ahí estaba Ronaldinho con su eterna e inmutable sonrisa; Ronaldo y su figura regordeta que sirve como cascarón de habilidades sobrehumanas; Kaká y su magia, que luchan permanentemente por hacerse de los reflectores que otros acaparan. En fin… es la constelación brasileña, el equipo más vistoso y espectacular del balompié mundial.

Croacia de inmediato comprendió que su papel era el de antagonista. No tenía ni los recursos ni el prestigio para robarse las cámaras o cuando menos conseguir que los apostadores lo colocaran como favorito. Trabajo colectivo y orden entre líneas eran las premisas a seguir.

La pupila humana captó las diferencias entre los contendientes. El balón disfruta el ser pateado por la afamada verdeamarelha; en contraposición, se pone serio y un tanto fastidiado cuando los de blanco le piden que entre en otro ritmo, mucho más pausado y mecanizado, aunque igualmente válido.

El arquero croata no había podido conciliar el sueño; de hecho, nadie puede hacerle cuando el destino lo pone frente a Brasil. Algunos sienten excitación; otros, miedo. Lo que es seguro es que nadie puede mantenerse indiferente. Y sí, desde los primeros minutos se  vio sometido a un ataque por todos los flancos. Kaká, Adriano, Ronaldinho, Roberto Carlos… toda la legión amazónica, se disponía celebrar su primer gol en tierra teutona.

Croacia aguantó más de lo esperado. El constante bombardeo del  que fue víctima tardó en alcanzar su objetivo. Pero era demasiado pedir irse a los vestidores con el cero a cero en los cartones: a los cuarenta y tres minutos,  Kaká recibió pase lateral de Cafú, se perfiló en la medialuna y sacó disparo sólido y teledirigido a la puerta enemiga. Gol de Brasil. Ritmo de Samba en Alemania y resignación de unos croatas que ya presentación lo que iba a suceder.

El complemento fue benévolo para los de Zlatko Kranjcar; Brasil también. Como de costumbre, los protagonistas brasileños quisieron reservar la mejor parte de su futbol para compromisos de mayor relevancia. Treinta y un equipos empiezan a tomarse en serio la Copa del Mundo desde la primera fase, pero los pentacampeones ven diferentes las cosas, simple y sencillamente son distintos, más talentosos, con mayor prestigio y siempre están más cerca de ganar, incluso caminando.

A la escuadra de Parreira se le reconoce lo realizado y se le reprocha la entendible apatía; Croacia, se va con cierta tristeza, aunque sabiendo que sus posibilidades de clasificación se encuentran intactas, pues su verdadero torneo es contra Japón y Australia.

[mt][foto: Mexsport]

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