El cuadrado mágico brasileño tiene fecha de vencimiento

El "cuadrado mágico", la fantástica propuesta de futbol arrollador con la que ha llegado Brasil a la decimoctava edición del Mundial, parece tener un plazo de vencimiento, para tristeza de los...
 El "cuadrado mágico", la fantástica propuesta de futbol arrollador con la que ha llegado Brasil a la decimoctava edición del Mundial, parece tener un plazo de vencimiento, para tristeza de los amantes del "jogo bonito".

MEDIOTIEMPO | Agencias14 de Junio de 2006

  • El Mundial apenas comienza, no todo lo que parece ser en el futbol es real

El "cuadrado mágico", la fantástica propuesta de futbol arrollador con la que ha llegado Brasil a la decimoctava edición del Mundial, parece tener un plazo de vencimiento, para tristeza de los amantes del "jogo bonito".

Debe servirse caliente, pues la frialdad de Ronaldo, Ronaldinho y Adriano, por ejemplo, causa cierta indigestión al paladar del buen hincha, y su permanencia en el menú puede no combinar con ciertas fases del Mundial, como los partidos de muerte súbita a partir de los Octavos de Final.

Carlos Alberto Parreira forjó su carrera como entrenador siguiendo a rajatabla la máxima popular brasileña según la cual "prudencia y caldo de gallina no hacen mal a nadie".

Aplicada al futbol podría traducirse con una pregunta: ¿Vale la pena arriesgar la clara posibilidad de conquistar el sexto título con un equipo vulnerable a contragolpes, jugadas aéreas y con balón detenido por el gusto romántico de ver juntos a Kaká, Ronaldinho, Ronaldo y Adriano, que poco o nada aportan a la marca?

La respuesta quizá pueda encontrarse en el pasado, revisando la suerte que corrió el "cuadrado mágico" compuesto en los años ochenta por Toninho Cerezo, Sócrates, Zico y Falcao.

Alegrías dio, pero sucumbió ante la objetividad de los rivales.

Muestra inequívoca aquella para los brasileños del peligro que supone dejar de lado la razón para atender lo que dicta el corazón.

También puede darse un vistazo al planteamiento que eligió Luiz Felipe Scolari para armar el equipo que se consagró en el Mundial de Corea del Sur y Japón: con Edmilson, Lúcio y Roque Júnior en la zaga, Cafú y Roberto Carlos como alas muy atentos a las coberturas, Kléberson y Gilberto Silva anclados en la mitad, y Rivaldo, un poco retrasado como nexo de Ronaldo y Ronaldinho.

Es común a los equipos de 1994 y 2002 haber ganado sin enamorar a los hinchas y ser recordadas por haber privilegiado la táctica en desmedro de la pirotecnia y el "jogo bonito".

Parreira lo sabe muy bien, a pesar de las presiones que sufre para mantener su "cuadrado mágico" o incluso transformarlo en un "quinteto" con la entrada de Robinho.

Pero favor de cualquier modificación que adopte en los próximos partidos puede argumentar que con su planteamiento, muchas veces rácano, pocas veces vistoso, sus pupilos pusieron fin en 1994 a un ayuno de 24 años sin títulos mundiales.

Épocas distintas pero disyuntivas similares.

En el Mundial de Estados Unidos, Brasil comenzó jugando con el armador Raí al lado de Zinho. Pero al tercer juego Mazinho entró para reforzar el muro levantado por Mauro Silva y el Capitán Dunga.

Zinho quedó como único enlace de Romario y Bebeto, aunque con la responsabilidad de hacer sombra para ayudar a esos 3 marcadores.

La decepcionante actuación de Ronaldo, sustituido entre abucheos por Robinho en el segundo tiempo del partido contra Croacia, podría allanar el camino al Técnico para replantear su propuesta.

Pero Ronaldo es Ronaldo, su historia es incuestionable y eso lo tiene claro el estratega a la hora de evaluar sus opciones. Por eso el martes, tras el partido en Berlín, fue sólido al afirmar que el jugador del Real Madrid sigue siendo titular.

Lo que no se aventuró a decir fue por cuánto tiempo y eso, para los que escarban entre líneas lo que dice Parreira abre el espacio para entender que superada la primera fase contra Croacia, Australia y Japón, a partir de los Octavos de Final opte por poner otra cerrojo al seguro de su puerta.

El Mundial apenas comienza, no todo lo que parece ser en el futbol es real, y los argumentos que ahora se esgrimen resultan ser meras conjeturas para regar periódicos con ríos de tinta o cubrir otros espacios informativos en un día de descanso para la Selección.

Pero para seguir el juego de las cábalas en una Selección que también se fortalece con las supersticiones, nada malo resulta concluir que el mal de Parreira consiste en tener múltiples opciones en el banco, una "desgracia" que muchos de los otros 31 seleccionadores en el Mundial de Alemania gustarían de sufrir.

Mal de uno, envidia de muchos. Esa es nueva para el futbol.

[EFE][foto: EFE]

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