El sueño de Ribery se cumplió al debutar con sus ídolos

Franck Ribery cumplió un sueño de niño cuando ayer debutó en el Mundial de Alemania contra Suiza, un recuerdo que no se le borrará nunca de la mente pese al mediocre resultado cosechado (0-0) que...
 Franck Ribery cumplió un sueño de niño cuando ayer debutó en el Mundial de Alemania contra Suiza, un recuerdo que no se le borrará nunca de la mente pese al mediocre resultado cosechado (0-0) que dificulta la clasificación de Francia.

MEDIOTIEMPO | AgenciasHamelín, Alemania. 14 de Junio de 2006

  • "Jugar Zidane, Henry, Makelele o Vieira, es un sueño"

Franck Ribery cumplió un sueño de niño cuando ayer debutó en el Mundial de Alemania contra Suiza, un recuerdo que no se le borrará nunca de la mente pese al mediocre resultado cosechado (0-0) que dificulta la clasificación de Francia.

El jugador del Olympique de Marsella estaba tan emocionado por encontrarse rodeado de sus ídolos de juventud que reconoció que a los dos minutos y medio empezó a sentir fatiga.

"No era físico, era sobre todo mental, demasiadas cosas por asimilar", reconoce el jugador que ilusiona actualmente al aficionado francés.

El Ribery titular fue menos decisivo que el Ribery reserva, que en los partidos amistosos de preparación revolucionó a Francia en los últimos minutos de juego, cuando los veteranos comienzan a sentir el peso de la fatiga.

Su futbol, a menudo rápido y desequilibrante, se diluyó en la maraña defensiva helvética hasta que Raymond Domenech decidió cambiarlo por Louis Saha.

La experiencia bastó al marsellés para cumplir su sueño. "Tengo 23 años. Jugar con hombres como Zidane, Henry, Makelele o Vieira, es un sueño. Yo tenía quince años cuando festejaba sus victorias en el Mundial o la Eurocopa. Estar aquí con ellos será un recuerdo", afirma.

Un recuerdo que Ribery espera acompañar de otros, aunque no tiene prisa y asegura que está dispuesto a volver al banquillo si el seleccionador así lo decide. "Somos 23 y cualquiera puede jugar", comenta.

Pese a las portadas de diarios con su nombre, los ríos de tinta que hace correr en la prensa francesa y la ola de admiración que despierta, el jugador niega que exista una "Riberymanía".

"Estoy contento de que la gente me aprecie. Soy una persona sencilla que me gusta disfrutar y hacer disfrutar. Ver a la gente feliz en mi entorno me basta", indica.

Ribery sonríe a menudo y se le ve feliz en medio de la depresión que parece rodear a la selección francesa.

Su rostro marcado por una cicatriz, recuerdo de un accidente de coche a sus dos años, trata de buscar los aspectos positivos del Mundial. "En el próximo partido nos irá mejor", afirma el futbolista, seguro de que ganarán a Corea del Sur y Francia estará en octavos.

[EFE][foto: EFE]

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