El Color del Italia-Estados Unidos... EU obtiene leve esperanza en un mar de...

La sangre se derramó sobre el terreno de juego. Italia y Estados Unidos se enfrascaron en una batalla sin cuartel, que dejó a ambos con inferioridad numérica, y a la estadística con una ligera...
 La sangre se derramó sobre el terreno de juego. Italia y Estados Unidos se enfrascaron en una batalla sin cuartel, que dejó a ambos con inferioridad numérica, y a la estadística con una ligera posibilidad de sorprender en el último compromiso de la primer

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOFritzwalter stadion, Kaiserslautern. Sábado 17 de Junio de 2006

La sangre se derramó sobre el terreno de juego. Italia y Estados Unidos se enfrascaron en una batalla sin cuartel, que dejó a ambos con inferioridad numérica, y a la estadística con una ligera posibilidad de sorprender en el último compromiso de la primera fase. La escuadra azurri no fue ni sombra de lo que hizo frente a Ghana; los americanos, con el orgullo herido tras la vapuleada sufrida ante República Checa, hicieron el gasto y amarraron una ligera esperanza de clasificar a los octavos de final, aunque para ello requerirían de una inusual combinación de resultados.

El equipo de la “bota” hizo creer que se enfilaba hacia un triunfo tranquilo. Justo cuando el conjunto de las barras y las estrellas se esforzaba por sobrellevar las hostilidades ante una de las selecciones más potentes del mundo, un tiro libre de Pirlo sirvió como punta de lanza para que Gilardino se tendiera de palomita y marcara el primero. Los azules festejaban, se abrazaban unos a otros. Arena, con su muy peculiar estilo de pararse y gesticular, lucía desesperado.

Pero el gol no desmotivó a los norteamericanos. El futbol quiso darles una nueva oportunidad y colaboró para que Zaccardo fallara un rechace de rutina y terminara incrustando la de gajos en propia puerta. La decepción se veía claramente reflejada en el rostro del zaguero italiano. Estados Unidos, entretanto, se envalentonó y comenzó a creer en la posibilidad de obtener un marcador favorable.

Las malas noticias se sucedieron como en cascada para la causa azurra. Segundos después de haber colocado el balón en el circulo central, De Rossi enloqueció y soltó un codazo artero a Brian Mcbride; los mexicanos nos lamentábamos, pues hubiéramos deseado que esa agresión fuera sobre Landon Donovan. La sangre corrió por la cara del delantero estadounidense. De Rossi se fue con una tarjeta roja merecida. El mundo para Italia se ponía de cabeza.

El equipo de Lippi no pudo evitar perder la concentración. Fueron demasiados golpes en tan poco tiempo. Estados Unidos intentó aprovechar la situación para darle vuelta a la tortilla. Mastroieni se quedó muy cerca; disparó fuerte y arriba. La pelota pasó por encima del arco, a un par de centímetros del travesaño. El mismo Mastroieni volvió a exigir protagonismo, sólo que lo hizo de manera equivocada: mediante una terrible barrida sobre el tobillo de Pirlo. Así se fue la primera mitad... con todo empatado.

La reanudación pintó una sonrisa en los labios italianos. Eddie Pope se olvida del cartón amarillo recibido con anterioridad y comete infracción que amerita la doble tarjeta preventiva. Ahora sí, los apostadores respiraban tranquilos, seguros del ya pronosticado triunfo italiano.

Italia, sin embargo, no pudo corresponder a las expectativas generadas. Siempre se vio fuera de ritmo, desconcentrado. Con muy poco le alcanzó para sumar un punto, pero quedó muy claro que el resultado no fue ni remotamente aceptable para un equipo que aspira a ser Campeón de la Copa del Mundo.

Estados Unidos, sin que importara la inferioridad numérica e histórica, acarició el triunfo, estuvo más cerca que su rival. De hecho consiguió el tanto de la victoria, pero éste fue anulado por fuera de juego. Arena y los suyos tuvieron que conformarse con una igualada que prolonga una tenue esperanza de seguir con vida en Alemania 2006.

[mt][foto: EFE]

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