Al MT, Argentina se perfila como rival de México al empatar a cero con Holanda

Argentina y Holanda no se han hecho daño. Tras cuarenta y cinco minutos de ritmo intenso y de magníficos chispazos individuales, pamperos y holandeses firman un empate que perfila a los...

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio de la Copa Mundial de Frankfurt. Miércoles 21 de Junio de 2006 ante un lleno. 

Argentina y Holanda no se han hecho daño. Tras cuarenta y cinco minutos de ritmo intenso y de magníficos chispazos individuales, pamperos y holandeses firman un empate que perfila a los sudamericanos como rivales de México en los octavos de final de Alemania 2006.

PRIMER TIEMPO

México se convirtió en la manzana de la discordia. Argentinos y holandeses sabían que de culminar en el primer sitio se medirían a la escuadra de Ricardo La Volpe, opción que prefirieron sobre Portugal.

El respeto entre los contendientes fue notorio. Los primeros minutos discurrieron entre el estudio mutuo y la tranquilidad en ambas puertas.

En los minutos iniciales no hubo más que un par de tímidos intentos; uno por bando. A los dieciséis, Carlos Tevez bailoteó por el área, picó hacia el centro y sacó disparo que pasó a centímetros del poste holándes. Como respuesta, Kuyt se infiltró al área por la punta izquierda y disparó con potencia a primer palo.

El cancerbero argentino estuvo atento y congeló el peligro. Argentina empezó a inspirarse sobre el rectángulo verde. De la mano de Riquelme y Tevez, los pamperos ganaron presencia en zona de concreción. La principal vía utilizada por los de la albiceleste fue la del disparo de media y larga distancia, recurso que cerca estuvo de darles resultado. A los veintisiete, Riquelme ejecutó un tiro libre por el costado izquierdo. La pelota iba rasa, potente, salió como tiro-centro.

El "Apache" hizo el esfuerzo, se estiró y preocupó al zaguero, que en su esfuerzo por impedir el contacto de Carlos con el esférico, acabó tocando la de gajos y haciendo que ésta impactara con el poste. Holanda se salvaba de milagro. El equipo de Pekerman siguió empujando. Maxi Rodríguez probó suerte.

Desde la derecha, atacó violentamente el esférico y a un paso estuvo de incrustarlo en el ángulo izquierdo. La Naranja respiró con alivio, aunque con cierta tensión, pues se sentía agobiada por el arsenal argentino. La oleada ofensiva del cuadro sudamericano fue atenuándose conforme se acercó el final de la primera mitad.

Los pupilos de Marco van Basten no preocuparon al enemigo, pero cuando menos alcanzaron a irse a los vestidores sin un gol en contra.

[mt]

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