Color POR-HOL... Entre patadas y buen futbol, Portugal exprimió a la Naranja...

Costó sangre, sudor y lágrimas. Portugal escribió una de las historias más gloriosas de su balompié al imponerse en un duelo épico a Holanda. Golpes, genialidades y equivocaciones arbitrales...
Costó sangre, sudor y lágrimas. Portugal escribió una de las historias más gloriosas de su balompié al imponerse en un duelo épico a Holanda. Golpes, genialidades y equivocaciones arbitrales ensalzaron el triunfo de unos lusitanos que hicieron gala de car
 Costó sangre, sudor y lágrimas. Portugal escribió una de las historias más gloriosas de su balompié al imponerse en un duelo épico a Holanda. Golpes, genialidades y equivocaciones arbitrales ensalzaron el triunfo de unos lusitanos que hicieron gala de car

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOFrankenstadion, Nuremberg. Domingo 25 de junio de 2006

  • Intensidad total

Costó sangre, sudor y lágrimas. Portugal escribió una de las historias más gloriosas de su balompié al imponerse en un duelo épico a Holanda. Golpes, genialidades y equivocaciones arbitrales ensalzaron el triunfo de unos lusitanos que hicieron gala de carácter, orgullo y entrega.

Quedó claro desde el inicio que sería una batalla de  poder a poder. El cuadro tulipán aparecía como ligero favorito, y buscó ratificar dicha condición desde los albores del primer tiempo. Tuvo algunas ocasiones de peligro frente a la puerta de Ricardo. Pero nada pasó. El marcador se mantenía cero a cero y las ilusiones de seguir con vida más vigentes que nunca para ambos.

Los alcances del cuadro portugués quedaron al descubierto a los veintitrés minutos. Maniche, máquina de hacer disparos de  media y larga distancia, probó fortuna y estremeció las redes tras una extraordinaria acción colectiva de su escuadra. De Pauleta para Maniche, éste pica hacia la derecha y tira con impresionante potencia.

Por la calidad ofensiva de ambas escuadras, se esperaba que cayeran más anotaciones. El talento individual resultaba impresionante. La Naranja de Van Basten y el equipo de Luiz Felipe Scolari prometían un espectáculo de primer nivel, un partido de esos que no se olvidan ni siquiera con el inexorable paso del tiempo. Lo cumplieron, aunque no sólo por el buen futbol desplegado, sino por los arteros golpes que se propinaron unos y otros.

Holanda se equivocó en la forma de intentar neutralizar el poderío lusitano. Recurrió al reprobable antifutbol. En menos de siete minutos ya tenía un par de amonestados, ambos por agresiones sobre Cristiano Ronaldo, a quien lo dejaron de castigar hasta que tuvo que abandonar lesionado el terreno de juego. Los tulipanes no merecían ganar, con actitudes así ninguna escuadra merece estar entre las mejores del mundo.

Entre patadas y buen futbol, Portugal soportaba estoicamente la presión sobre su puerta. Nunca dejó de ofender, de buscar tranquilizar una contienda que desde antes de jugarse ya estaba encendida. Ante las continuas provocaciones, los portugueses acabaron perdiendo la cabeza y decidieron unirse al intercambio de patadas. Se fueron a los vestidores con la ventaja en el marcador y con la desventaja numérica, pues Costinha se fue del partido por doble cartón amarillo.

La segunda mitad fue una auténtica guerra en calzoncillos. No se trata de verle lo malo a un extraordinario encuentro de futbol, pero sí de hacer notar las infracciones al reglamento. A los sesenta y tres, el ruso Ivanov, incapaz de controlar un partido de tan alto grado de relevancia, ya no perdonó a Boulahrouz y le mostró la segunda tarjeta preventiva. El zaguero holándes, pese a todo, se fue agradecido con el silbante, porque debió haberse ido desde los siete minutos, cuando le propinó tremenda plancha a Cristiano Ronaldo.

Los golpes siguieron. Deco, molesto porque los holandeses no devolvieron la pelota después de que uno de sus jugadores fue atendido por la asistencia médica, perdió la cordura y empezó a lanzar patadas. En menos de cuatro minutos vio la tarjeta roja, con lo que su adiós para los cuartos de final estaba garantizado.

El resto de la confrontación se desarrollo en un mar de polémica. Ivanov ya no sabía para donde voltear. Por todos lados había patadas. En los banquillos, Scolari no podía contenerse, hacía caso omiso de las indicaciones de Marco Rodríguez, cuarto árbitro, y bailoteaba espectacularmente sobre su área técnica. Van Basten, en cambio, lucía afligido. Sabía que el final de sus dirigidos estaba cerca, y que las críticas sobre él caerían como consecuencia inmediata.

Hundido en uno de los cómodos asientos de la banca, Van Nistelrooy se preguntaba por qué no lo hacían ingresar al terreno  de juego. Se sentía desperdiciado. Millones de aficionados compartían su sentir. Pero donde manda capitán… Van Basten decidió y dejó que una de sus estrellas dejara de brillar sin siquiera tener la oportunidad de hacer el milagro del empate.

El final llegó. Van Bronckhorst se fue un poco antes, también por doble amarilla. Se trató del partido con más expulsiones en la historia de las Copas del Mundo; y también de uno de los cotejos más intentos y espectaculares de Alemania 2006.

Mientras cuerpo técnico y jugadores portugueses se abrazaban, Inglaterra sacaba conclusiones y se declaraba listo para medirse a un rival indomable, que parece estar cambiando su tradicional tibieza por un espíritu ganador y que no se amilana en momento alguno. [mt][foto: Mexsport]

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