Hasta Günter Grass delira con la revolución Klinsmann

La gente en las calles alemanas, la afición en los estadios, los políticos alemanes y hasta el Premio Nobel de Literatura Günter Grass parecen haber caído en un delirio colectivo generado por los...
La gente en las calles alemanas, la afición en los estadios, los políticos alemanes y hasta el Premio Nobel de Literatura Günter Grass parecen haber caído en un delirio colectivo generado por los éxitos del equipo alemán en lo que va del Mundial y por el
 La gente en las calles alemanas, la afición en los estadios, los políticos alemanes y hasta el Premio Nobel de Literatura Günter Grass parecen haber caído en un delirio colectivo generado por los éxitos del equipo alemán en lo que va del Mundial y por el

MEDIOTIEMPO | Agencias25 de Junio de 2006

  • Al comienzo tanto los métodos de Klinsmann como la meta que se había impuesto, lograr el título mundial, se miraron con recelo

La gente en las calles alemanas, la afición en los estadios, los políticos alemanes y hasta el Premio Nobel de Literatura Günter Grass parecen haber caído en un delirio colectivo generado por los éxitos del equipo alemán en lo que va del Mundial y por el sello que le ha impuesto el seleccionador Jürgen Klinsmann.

"Klinsmann me parece maravilloso. Ha dejado atrás el futbol estático para lanzarse a la ofensiva", dijo Grass en medio del júbilo nacional generado por el triunfo claro ante Suecia en Octavos de Final.

El equipo ha producido un desborde de emociones patrióticas a las que los alemanes, marcados por la parte más oscura y trágica de su historia, son poco propensos.

El Presidente alemán, Horst Köhler, cree que el equipo todavía es capaz de hacer más de lo que ha mostrado; la Canciller Ángela Merkel, siempre reservada, da muestra de arrebatos de entusiasmo que le cortan las frases cuando habla de la Selección y, en cada estadio, al equipo se le recibe con pancartas especiales y originales.

"Las alas del águila nos llevarán hacia la victoria", decía una pancarta, casi del mismo tamaño de la tribuna norte, que se extendió antes del partido contra Ecuador en el Estadio Olímpico de Berlín.

En Munich, antes del partido de Octavos de Final contra Suecia, la pancarta era un tríptico con los 3 Capitanes de las Selecciones Alemanas Campeonas del Mundo, invitando al equipo de Klinsmann a emular las gestas de 1954, 1974 y 1990.

Las calles están llenas de banderas y la afición ama al equipo que se ha impuesto no sólo tener éxito sino jugar un futbol atractivo, para lo cual Klinsmann ha emprendido en los 2 últimos años reformas a un ritmo de locura.

"El futbol alemán era visto en el mundo como ejemplo de juego burdo. En 2 años, con medidas que a veces han sido criticadas, hemos logrado impulsar a un grupo de jugadores que ahora no sólo tienen éxito sino que juegan un futbol atractivo", dijo hoy el "Manager" de la Selección Alemana, Oliver Bierhoff.

La Alemania actual no sólo, como Klinsmann lo repite hasta la saciedad, quiere jugar "un futbol rápido y hacia adelante" sino que además se divierte jugando, hasta donde lo permiten las capacidades técnicas de sus jugadores.

El público percibe eso y se desborda en emociones que a la vez le da nueva energía a los jugadores que se crecen en el campo y que ven ahora, de cara a los Cuartos de Final contra Argentina, que es el momento de volver a derrotar a un grande.

"Queremos aprovechar el momento. Los jugadores están siendo llevados por una ola de emoción. Argentina es un rival difícil pero en los últimos 2 partidos se ha visto que no son invencibles", explicó hoy Bierhoff.

Al comienzo tanto los métodos de Klinsmann como la meta que se había impuesto, lograr el título mundial, se miraron con recelo.

Ahora, el país se identifica con todo ello y hasta los más circunspectos expertos parecen haberse contagiado del delirio.

"En los últimos 5 o 6 años ningún equipo ha jugado bien como el nuestro en los primeros 45 minutos (contra Suecia)", sostuvo el ex seleccionador Berti Vogts.

"El equipo está marchando hacia el título por el mejor camino posible", declaró el ex entrenador del Bayern, Ottmar Hitzfeld.

Antes de la euforia actual, también habían unos pocos devotos de la revolución Klinsmann, como el Escritor Helmut Boettiger que escribió hace un año algo que muchos estarían dispuestos a firmar ahora.

Klinsmann, según Boettiger, ha transformado la prudente y asustadiza mentalidad alemana y ha creado un equipo que no gana sus partidos 1-0 sino 4-3, refiriéndose al resultado del partido inaugural contra Australia en la Copa Confederaciones.

"Tal vez sea demasiado bello pensar que este equipo vaya a ser campeón del mundo como para que pueda ser verdad. Pero si no lo consigue, al menos morirá ahogado en su propia belleza", agregó.

El meta Jens Lehmann también siente la ola de simpatía que está generando la Selección. "Hasta los aficionados suecos nos festejaban", dijo Klinsmann tras los Octavos de Final.

Pero Klinsmann ha advertido que para que la revolución mantenga su credibilidad necesita éxitos y que todo lo que no sea llegar, al menos, a Semifinales para un país como Alemania sería una catástrofe.

[EFE][foto: EFE]

  • Más sobre:
  • Tri
Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×