Llora la derrota ante Alemania, la colonia argentina en Monterrey

 
 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPO (corresponsal)Monterrey, NL a 30 de Junio del 2006

  • Hace ocho días, todo era alegría. Hoy, sufrieron la derrota

Hace siete días todo era alegría pero hoy la historia fue totalmente distinta. Y es que los argentinos que viven en la Ciudad de Monterrey vivieron las dos caras del futbol.

En menos de una semana, ante México, aunque sufrieron, salieron con una enorme sonrisa de los restaurantes y bares en los que se concentraron para ver el encuentro de Octavos de Final, ahora los rostros mostraban amargura y resignación ante la eliminación de la albiceleste ante los anfitriones en tanda de penalties.

Cerca de 60 hinchas argentinos se reunieron en un conocido restaurante en el Centro de la Ciudad de Monterrey, la mayoría con la confianza suficiente de que se podía sacar el resultado. "Ni cómo enviarlos a casa porque son locales", decía uno de ellos entre risas.

Iniciado el encuentro todo fue nerviosismo pues los pamperos creían que el arbitraje se inclinaría a favor de Alemania, pretexto suficiente como para que en cada falta que cometían los teutones, las sillas fueran abandonadas y comenzaran los recuerdos al silbante central Michel Lubos.

Minuto a minuto, los conocidos "ches" se jalaban los cabellos, se mordían las uñas, observaban con gran atención la pantalla y hasta dejaban que el desayuno se enfriara pues no se podían perder ni un segundo del encuentro.

Las llegadas del jugador de Corinthians, Carlos Tévez, terminaban en simples suspiros y goles fantasmas. Por lo menos los primeros 45 minutos.

Era el momento justo de recargar baterías. Había que visitar el baño, ponerse de pie para estirar las piernas, cambiar de mesa para intercambiar opiniones sobre algunas jugadas con los compatriotas, ver a los niños en el otro cuarto. Todo se hizo en 15 minutos.

Lo demás, ya es historia.

Inició el segundo tiempo. Sorín fue amonestado ante el reclamo de los argentinos, "¿Cómo hacés eso? ¡Se va a perder las Semis!", decía una chica de mediana estatura, ojos azules y a la cual llamaban Georgina. Pero la amarilla dejó de ser tema cuando minutos más tarde Juan Ramón Roquelme cobró un tiro de esquina, Roberto Ayala anticipó a Klose y el esférico estremeció las redes para el 1-0 que fue gritado a todo pulmón en el restaurante. Salieron banderas quién sabe de donde, la albiceleste provocó que se escuchara el "Argentina, Argentina".

"Creo que ya podré ir a trabajar tranquilo el lunes", gritó Samuel, quien por lo menos este día cambió el trabajo por el Mundial de Futbol.

En México reza el refrán que nunca se puede cantar victoria y los argentinos pagaron caro el haber perdonado a los de Jurgen Klinsmann. Al 79" los seguidores pamperos se quedaron atónitos con el empate de Miroslav Klose quien remató de cabeza.

Las manos cubrieron los rostros de más de uno en el restaurante mientras algunas miradas argentinas se cruzaban. El empate significaba tiempos extras, 30 minutos de agonía y de ahí a los penales.

Y así fue. Argentina no supo capitalizar sus llegadas y dejaron el pase a Semifinales en los odiados penales. "Se van a hacer chiquitos, como los mexicanos", dijo en broma un mesero del lugar que, a final de cuentas, su comentario fue atinado.

Alemania fue el primero en cobrar. Oliver Neuville no perdonó; el silencio en el restaurante reinó. Julio Cruz empató y provocó la algarabía y, ante todo, la esperanza de que Argentina no estaba muerta.

Michael Ballack cobró el segundo engañando al portero Franco y bajando el ánimo de los ches regios. Roberto Ayala erró el primero para los albicelestes… Le siguió Maxi Rodríguez, quien acertó, para que Esteban Cambiasso fuera el villano de la película al cobrar su tiro a las manos de Lehmann.

Concluyó el encuentro y del festejo de hace días solo quedó en la memoria de los mexicanos, quienes toleraron la felicidad de los argentinos sabiendo que Alemania sería un hueso duro de roer. "Nos vemos en cuatro años", dijo despidiéndose un hincha quien se la pasó abrazando la bandera albiceleste durante todo el encuentro.

Algunos lloraron, otros estaban anonadados con lo sucedido pues Argentina se quedó, otra vez, fuera de un Mundial y sin la posibilidad de levantar la Copa.

[mt][foto: Dulce Moncada]

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