La Selección Mexicana recibió amor a lo potosino

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Karina Xicotencatl | MEDIOTIEMPO (enviada)San Luis Potosí, 1 de Junio de 2007

  • Al menos se encontraban 35 mil personas en las gradas

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La fecha tan esperada llegó. El calendario anunció el 1 de Junio y los minutos marcaban las 13:00 horas.

El Alfonso Lastras lucía pletórico, hermoso, lleno de colorido hacia el lado que uno quisiera mirar.

Niños corriendo por los pasillos para buscar el mejor lugar, preguntando a mamá y papá si podían cargarlos en hombros para ver a Ramón Morales, a Oswaldo Sánchez y a Memo Ochoa. Los vendedores de chicharrones, dulces, banderas y recuerdos pasando de un lado a otro de las gradas.

Los guerreros aztecas salieron del túnel para dirigirse a la cancha, todavía no habían elevado la mirada al cielo cuando los más de 25 mil aficionados se les entregaron incondicionalmente. Aparecieron las porras, los gritos, la emoción e incluso la Ola.

No se trataba de un partido de Copa del Mundo, pero los potosinos hicieron sentir a los tricolores como los Campeones del Mundo.

Hugo Sánchez acompañó a sus 23 pupilos a la primera vuelta de calentamiento, sólo por el placer de sentirse querido y halagado. En el recorrido los verdes saludaban con una sonrisa, un beso al aire y con el brazo extendido al respetable, lo que provocaba que los decibeles se elevaran al máximo.

Tan de buen humor se encontraba la delegación mexicana, que el segundo aficionado que ingresó al terreno de juego, fue escoltado hacia el túnel de salida por el mismo Pentapichichi, quien después incitó a la gente a aplaudir.

Los porteros hacían lo propio, jugando con la afición al decirles hacia dónde tirarían la pelota sus compañeros en la práctica de tiro libre, quienes incluso fallando, fueron aplaudidos.

Para muchos, tener al seleccionado mexicano tan lejos y tan cerca, fue la realización del sueño que todos los que aman el futbol tienen, venerar a sus héroes.

AL FINAL, LA PASIÓN SE DESBORDÓ

Todo pintaba para ser una fiesta en el estadio Alfonso Lastras,  en donde miles de potosinos prometían agasajar con halagos, gritos, porras y aplausos a los invitados de honor, los 24 tricolores, incluido Sánchez, quien dos semanas atrás prometió ante el gobernador Marcelo de los Santos permitir el acceso al entrenamiento a los aficionados, sin embargo, el desenlace fue muy diferente.

Por las calles corrían frenéticos decenas de personas buscando un huequito para entrar, ya que una hora antes, 12:00 del día, el estadio se encontraba abarrotado y cerca de 20 mil personas ya adentro, todos entraron gratis.

Una hora después, la desesperación se hizo evidente cuando los accesos eran cerrados seguridad. Ante tal situación, la gente comenzó a subirse a las rejas para ingresar al inmueble y emprender la carrera hacia las tribunas para que no los cazaran.

Mientras esto ocurría, el Tri salía a la cancha y con ello la organización y la seguridad comenzó a flaquear hasta que se vino abajo. Primero dieron la vuelta olímpica para saludar a la afición que gritaba una y otra vez los nombres de Hugo, Adolfo Bautista, Oswaldo Sánchez, Luis Michel, Carlos Salcido y  Nery Castillo.

Vino el calentamiento y ahí, todo comenzó a desbordarse el evento. El primer aficionado cayó al terreno de juego y buscó a Oswaldo, después el segundo que corrió a abrazar a Hugo y de paso a Bautista y así, hasta que ingresó el quinto.

Al terminar el entrenamiento, se regalaron algunos balones y vino la sesión de fotos con niños discapacitados de la asociación Cumpliendo un Sueño y fue ahí en donde todos se volcaron al frenesí.

En menos de dos minutos decenas de aficionados corrieron a abrazarse del cuello de su jugador, a buscar la foto, la firma, e incluso el sudor de los tricolores, quienes se vieron acorralados e incluso asustados ante el furor de la gente.

Los escasos elementos de seguridad se vieron rebasados, por ello, personal de la Federación Mexicana de Futbol, le entró al quite para retirar del terreno de juego, entre jalones y mentadas de madre, a los tricolores.

El saldo, aunque impreciso, se puede resumir de la siguiente forma: cero entrevistas a jugadores, no hubo conferencia prensa, una delegación mexicana desconcertada, aficionados y elementos de seguridad con golpes en el rostro, heridas leves en brazos, cuello y manos.

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[mt][foto: M. Venegas/MEXSPORT]

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