Del sudor caribeño a la escarcha canadiense... El Tri llegó a Edmonton

Y de repente, por la ventanilla del avión apareció una blancura constante; eran las 18:45 de la tarde y estábamos a miles de pies de altura. Algunas cicatrices marcaban la gran mancha blanca, unas...
Y de repente, por la ventanilla del avión apareció una blancura constante; 
eran las 18:45 de la tarde y estábamos a miles de pies de altura. Algunas 
cicatrices marcaban la gran mancha blanca, unas eran pliegues montañosos, otras 
carreteras eternas,
 Y de repente, por la ventanilla del avión apareció una blancura constante; eran las 18:45 de la tarde y estábamos a miles de pies de altura. Algunas cicatrices marcaban la gran mancha blanca, unas eran pliegues montañosos, otras carreteras eternas,  (Foto: Jorge Reyes, Notimex, )

Walter González | MEDIOTIEMPO (Enviado)Edmonton, Canadá. 13 de Octubre de 2008

  • La ruta del vuelo nos llevó una hora por blancos paisajes

Y de repente, por la ventanilla del avión apareció una blancura constante; eran las 18:45 de la tarde y estábamos a miles de pies de altura. Algunas cicatrices marcaban la gran mancha blanca, unas eran pliegues montañosos, otras carreteras eternas, rectas interminables. Era el frío de Canadá...

La travesía para la Selección Mexicana empezó a las 9 de la mañana cuando bajo el calor del Caribe y con el sudor corriendo por el rostro al menor contacto con el exterior, la comitiva de jugadores, Cuerpo Técnico, directivos y prensa abandonó el hotel de Kingston, Jamaica rumbo al aeropuerto de la localidad.

La terminal aérea prácticamente se había dispuesto para el vuelo mexicano, no es común que alguien parta de Jamaica por la mañana. Y probablemente fue esa sensación de la derrota del día anterior, o tal vez simplemente las chamarras gruesas, verdes, polares que portaban los seleccionados bajo el brazo previendo la hora de encarar el aire canadiense, pero había una sensación de "bichos raros" en esas 88 personas que aguardaban en medio de bostezos, la salida de un avión.

Fue hasta casi el medio día cuando la nave despegó dejando atrás rumores de reggae y la impotencia del 1-0 ante Jamaica que alargó la espera por la clasificación matemática del equipo mexicano al Hexagonal Final rumbo a Sudáfrica 2010.

Había que parar en Monterrey. A las 15:30 horas el Tri tocó tierra regiomontana y bajó por unos 30 minutos a la instalaciones del aeropuerto para soltar las piernas, pasar migración y permitir que el avión cargara combustible. Un trato impecable de la aduana permitió que el trámite se cumpliera amigablemente.

Ahí, fotógrafos y reporteros aprovecharon para mandar algo de material; los seleccionados llamaron por teléfono a sus seres queridos e indagaron los resultados de sus equipos, claro, los de clubes mexicanos que juegan en plena fecha FIFA, la Jornada 12 del Apertura 2008.

"¡Ya viste, ya vamos ganando!... ahí la llevamos", dijo Memo Ochoa con los puños en alto, cuando al regresar al avión un fugaz y ansioso vistazo a mediotiempo.com le informó del primer gol de las Águilas ante el Puebla cuando arrancaba el encuentro. Previamente, el gusto no había sido el mismo cuando se enteró que Morelia había ganado su partido 3-2.

De vuelta a los aires... el avión tomó pista, despegó, dio la vuelta y tomó rumbo a Canadá. Somnolencia, un poco de arroz con pollo y ese pan elástico de los aviones, iPods, Hulk en las pantallitas... y de repente, las nubes se abrieron para permitirnos admirar la nieve, impensable, absurda, ilógica por la mañana, realidad por la tarde.

La ruta del avión hizo que pasáramos una hora sobre hielo, sobre esa blancura sorpresiva. Poco a poco al acercarnos a Edmonton fue dejando paso a campos de cultivo y la noche cayó. Al bajar del avión el frío fue benévolo con los mexicanos pues hubo cuatro o cinco grados más de lo esperado.

El aparato tocó tierra a las 20:50 hora de México y el Tri pisó el hotel de Edmonton por ahí de las 22:30, cumpliendo 14 horas de viaje para encarar juegos seguidos de la Eliminatoria de CONCACAF, con 23 grados centígrados de diferencia y habiendo recorrido tres cuartas partes del continente américano.

¿Y cómo curar el estar hecho acordeón en un asiento de avión durante todo un día? Simple, salir y encontrarse con que 30 mexicanos llevan tres horas en la terminal aérea y sonríen, brincan, se emocionan a tope porque vieron, durante dos minutos, pasar a sus ídolos.

Así es el futbol.

[mt][foto: J.Reyes/MEXSPORT][r/wago]

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