El adiós de un grande

Cuando llegó al túnel que lo conduciría a la cancha, Cuauhtémoc Blanco entendió que el partido contra El Salvador era el último de su carrera con la Selección Nacional en una Eliminatoria...
Cuando llegó al túnel que lo conduciría a la cancha, Cuauhtémoc Blanco entendió que el partido contra El Salvador era el último de su carrera con la Selección Nacional en una Eliminatoria Mundialista, en el Estadio Azteca.
 Cuando llegó al túnel que lo conduciría a la cancha, Cuauhtémoc Blanco entendió que el partido contra El Salvador era el último de su carrera con la Selección Nacional en una Eliminatoria Mundialista, en el Estadio Azteca.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • El partido contra El Salvador fue el último juego de Eliminatorias del Temo en el Azteca

Cuando llegó al túnel que lo conduciría a la cancha, Cuauhtémoc Blanco entendió que el partido contra El Salvador era el último de su carrera con la Selección Nacional en una Eliminatoria Mundialista, en el Estadio Azteca. El delantero del Chicago Fire, entonces comenzó a andar lento, disfrutando su último juego bajo los colores del Tri. Fue el último en la fila, el último en observar el espectacular marco que lo acompañaría. Llegó a la cancha, cantó el himno con el corazón en la mano, saludo a sus rivales y después a los árbitros. Levantó una vez más la vista y agradeció al cielo, comenzó entonces a trotar en la cancha mientras el árbitro decidía marcar el inicio del juego, de reojo se dio cuenta que Carlos de los Cobos, técnico de El Salvador, estaba a tan sólo unos pasos y decidió fusionarse con el timonel mexicano en un emotivo abrazo. Entonces comenzó el disfrute del ‘Temo’. Con su futbol empezó a intimidar a sus rivales, a hacer sus típicas fintas, a desesperarlos, a manejarse con soltura en la cancha, porque él y el futbol son uno mismo. Tantas momentos de complicidad con el Tri tendrían que tener un final feliz en el último juego oficial del Temo, por ello el gol no se negó a caer. Cuauhtémoc con seguridad mandó hasta el fondo el balón para festejar con un grito ensordecedor el 2-0 de los aztecas. Entonces se fusionó con Javier Aguirre en un abrazo. Al 77’ el ‘Vasco decidió que era tiempo de ovacionar a Blanco con un abrazo de pie. El cuarto árbitro mostró la tarjeta de cambio en la pizarra, y el estadio reventó con aplausos. Blanco acostumbrado a la gloria, pero absorto por el cariño de la gente, les agradeció el gesto de la misma forma y salió con calma del césped sagrado del Azteca, mientras sus propios compañeros aplaudían su talento y trayectoria.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×