Nuestro futbol: los inicios de la Verde

Los primeros fogueos internacionales de México en el futbol tuvieron una sucesión extraña. Apenas consolidada la liga local, su club más importante, el América, sirvió también como base para la...
 Los primeros fogueos internacionales de México en el futbol tuvieron una sucesión extraña. Apenas consolidada la liga local, su club más importante, el América, sirvió también como base para la Selección Nacional.
Ciudad de México -
  • América sirvió como base para el Tri en Uruguay 1930

Los primeros fogueos internacionales de México en el futbol tuvieron una sucesión extraña. Apenas consolidada la liga local, su club más importante, el América, sirvió también como base para la Selección Nacional. Por acuerdo diplomático, jugaría sus primeros partidos frente a Guatemala en el Parque España de la Ciudad de México. Las victorias, cinco consecutivas, cayeron como cascada: marcadores de 4-0, 4-1, 3-2, 5-0 dieron un rostro triunfante al combinado mexicano en un momento en el que el futbol mundial aún no establecía jerarquías. Los partidos se jugaron con un día de diferencia, en enero de 1928. Las impresiones del balompié nacional fueron tan buenas que en las vísperas del primer Mundial de Futbol, Uruguay 1930, el embajador del país sudamericano en México invitó a la Selección Azteca a participar en el certamen. La popularidad del futbol crecía a lo largo y ancho del orbe. Como no se contaba con la infraestructura suficiente, el equipo nacional tuvo que emprender un viaje de proporciones homéricas: viajó primero al puerto de Veracruz, para después tomar un barco a La Habana, subir a Nueva York, desplazarse a Río de Janeiro y desembarcar, finalmente, en tierras uruguayas. La travesía duró un poco más de un mes y obstaculizó los entrenamientos del equipo de México: como no podían jugar al futbol a bordo, corrían en la superficie del barco y pateaban un balón amarrado a un poste. Comían con esmero, pues el barco era uno comercial, y dedicaron muchas de sus horas a jugar a las cartas y beber alcohol. Los resultados de semejante negligencia deportiva fueron claros e inmediatos: en aquel Mundial del 30 la Selección Mexicana perdió todos sus partidos pero con marcadores abultados: 6-3 contra Argentina, 4-1 contra Francia y 4-0 contra Chile. Quedó entonces clara una realidad del complejo universo futbolístico: para ganar, lo más recomendable es evitar las fiestas en crucero.

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