Pase del Tri, calvario para Jaime Penedo

Todo el alivio que desde noviembre pasado disfruta la Selección Mexicana por saberse en el Mundial, es aún tristeza en el portero Jaime Penedo
Ciudad de México -
  • En partidos distintos, Jaime Penedo recibió los goles que avanzaron a México al Repechaje

Todo el alivio que desde noviembre pasado disfruta la Selección Mexicana por saberse en el Mundial, es aún tristeza en el portero Jaime Penedo. Porque fue él quien, como nadie, sufrió la clasificación del Tri. En el arco panameño recibió el gol de chilena de Raúl Jiménez que mantuvo con un hilo de esperanza a los verdes en la penúltima jornada del Hexagonal, pero también el tanto estadounidense de Graham Zusi que completó el milagro azteca para avanzar al Repechaje y la desgracia canalera en los últimos instantes de la Eliminatoria. “Te voy a ser franco: no recomiendo ser portero”, señaló en entrevista con Medio Tiempo. “Es algo que me tocará vivir toda mi vida con ello, así que es mejor aprender de lo que pasó”. Durante una reciente visita a la Ciudad de México con su club, el Galaxy de Los Ángeles, el guardameta reconoció que el gol de Zusi durante la compensación del Panamá-Estados Unidos fue el que más le dolió. En esos instantes de la noche del 15 de octubre los centroamericanos palpaban el boleto mundialista mientras los verdes comenzaban a aceptar dramáticamente su realidad al perder en San José contra Costa Rica. Desesperado en la banca, Javier Hernández y demás mexicanos observaban ya no las acciones en la cancha tica sino la pantalla del estadio, donde de repente festejaron el gol que le metían a Penedo en Panamá, a cientos de kilómetros de distancia. “Cada vez que me anotan un gol me voy a la casa y pienso ‘si hago esto… ¿por qué no hice esto?, ¿por qué no salí antes?’. Es increíble, el futbol a veces dicen que es fácil pero es complicado”, señaló. “El de Zusi me dolió mucho, mucho, mucho, fue un gol que en verdad… o sea, aun con el gol de Zusi yo todavía pensaba en el 3-2 a favor de Panamá, te soy sincero, yo todavía tenía esa fe, pero en verdad fue un golpe muy, muy difícil”. Cuatro días antes no pudo hacer nada en el Azteca ante la chilena de Jiménez, jugada que él vio no sólo como una genialidad del mexicano sino como la culminación de la inmadurez de los panameños, pues acepta que en ambos partidos los mató la ambición. “Las chilenas a veces son locas, por lo general salen al medio y fuerte. Ésta le salió pegada al palo, y bueno, creo que la alegría de uno es el llanto para otro”, agregó. “Nosotros teníamos la mitad del boleto al Repechaje en el Estadio Azteca, el 1-1 era un negocio muy rentable para nosotros, y pecamos en querer ir a buscar un triunfo”. Penedo recordó que el entrenador Julio Dely Valdés les había advertido que particularmente las transiciones tanto de México como de Estados Unidos eran rápidas y que ese remate para el 2-1 a favor del Tri les llegó cuando habían seis panameños colgados en la ofensiva. Si el “Aztecazo” fue un bocado que se quisieron comer cuando el empate les servía demasiado, en Estados Unidos los confundió lo que se dijo desde días antes, cuando a Jurgen Klinsmann se le criticaba porque jugaría con un plantel alternativo. “Eso al final jugó en contra de nosotros porque Estados Unidos, si sabemos, la filosofía es ganar, y le pasó, si no me equivoco, a Costa Rica, que lo dejó fuera de un Mundial, creo que a Jamaica, y ahora nos pasó a nosotros”, lamentó. “Ese cuento de que llevaba al segundo equipo nos lo comimos enterito, pero nada más nosotros nos metimos esa ilusión. Ellos jugaron su partido para ganar”. Panamá ganaba 2-1 al minuto 90, resultado que lo ponía en el Repechaje y eliminaba a México, que finalmente avanzó porque los Canaleros cayeron 3-2 con dos goles en la compensación, el primero de Zusi y el otro de Aron Johannsson. “O sea, ya estaba el partido cocinado. ¿Pero qué hicimos? Quisimos ir por más y en ese ir por más nos costó”, lamentó. A ellos les costó la eliminación. Al Tri le llegó el boleto al Repechaje en que fácilmente venció a Nueva Zelanda y obtuvo el boleto a Brasil. Como bien dice Penedo: la alegría de uno –en este caso de miles de mexicanos–, es el llanto de otro, particularmente el suyo.

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