Pedalearon desde México hasta Brasil por el Tri

De por sí folclórica, la afición mexicana demostró que hay quien incluso está dispuesto a pedalear hasta 7 mil kilómetros para acompañar al Tri.
Fortaleza, Brasil -
  • Aficionados mexicanos demostraron que para ir al Mundial hay muchas maneras

De por sí folclórica, la afición mexicana demostró que hay quien incluso está dispuesto a pedalear hasta 7 mil kilómetros para acompañar al Tri. Un par de aficionados regiomontanos y un méxico-brasileño con un vehículo casi circense se convirtieron en el foco de atención de los cientos de testigos de la llegada de la Selección a su hotel de concentración esta tarde. Conocido como el “Ciclista de los Mundiales”, Elías de Souza viajó desde el D.F. con su bicicleta de más de tres metros de altura hasta Panamá, donde desarmó su vehículo y abordó un avión para llegar a tiempo a Fortaleza. "Soy el brasileño que a los 18 años de edad inventó una bicicleta gigante, igualita a ésta, aquí en Brasil, mi país natal" “Soy el brasileño que a los 18 años de edad inventó una bicicleta gigante, igualita a ésta, aquí en Brasil, mi país natal, y me fui pedaleando en bicicleta al Mundial de México ’86 a apoyar a la Selección brasileña”, relató. Para ese viaje recorrió 12 mil kilómetros, 9 países y requirió 8 meses. “Allá invité a una señorita mexicana a que se subiera a mi bicicleta, un auto nos  atropelló, la mexicana se fracturó un pie, me tocó cuidarla por dos semanas, me enamoré y como recompensa de la caída me casé con ella”, agregó. De Souza ha recorrido Europa de esa manera y así ha estado en 50 países y seis Mundiales. Ahora el trajín fue a la inversa que el de hace 28 años. "Hemos comido de todo, hemos comido de nada. Aquí, galletas es lo principal, con mantequilla. Aquí en Brasil el café no falta" Con bicicletas comunes pero un recorrido más desgastante, dos regiomontanos también estuvieron afuera del hotel del Tri, donde explicaron que desde enero salieron de su ciudad, haciendo malabares, en todos los sentidos de la palabra, para obtener dinero y subsistir. “Éste es el sueño de niños, desde que vi mi primera Copa del Mundo en 1994 quise asistir a una”, mencionó Gary. “Brasil es el mismo Continente, se puede hacer en bicicleta, es ecológico, económico”. Antes de llegar a Fortaleza pedalearon incluso 30 kilómetros por la playa y sólo se bajaron de la bicicleta para cruzar la selva del Amazonas en barco. “Hemos comido de todo, hemos comido de nada. Aquí, galletas es lo principal, con mantequilla. Aquí en Brasil el café no falta, con mucha azúcar para la energía. Hemos aguantado calor, lluvia”, agregó “Maldini”, sonriente a pesar de no tener boletos para el partido, el cual seguirán en el Fan Fest.