Con triunfo épico, el Tricolor hablará ruso

Agónico y de alarido, el triunfo mexicano valió las enormes expectativas que despertó un Clásico que incrementará la rivalidad y enviará al Tricolor a la Confederaciones de Rusia 2018.
Rose Bowl, Pasadena, California -
  • Paul Aguilar fue el jugador clave con un gol y una asistencia
  • El interinato del 'Tuca' ya fue exitoso con este resultado

Agónico y de alarido, el triunfo mexicano valió las enormes expectativas que despertó un Clásico que incrementará la rivalidad y enviará al Tricolor a la Confederaciones de Rusia 2018.

A dos minutos de que el partido ante Estados Unidos se definiera en penales, un golazo de Paul Aguilar rubricó una trepidante victoria de 3-2 en un repleto Rose Bowl con mayoría mexicana en la grada.

Si la Final de Copa Oro del 2011 se definió con un tanto de antología de Giovani dos Santos en este mismo inmueble, esta vez el americanista definió el partido con una volea potente del mismo calibre.

Con eso quedó en segundo plano la inconsistencia de un Tricolor que ganó con más garra que fútbol, pues inició sólido y animado pero se fue cayendo hasta verse obligado a cambiar la formación y quedarse sin sus dos líderes.

Más allá de dos manos polémicas que pudieron marcarse como penales a favor del Tri, éste fue de más a menos, nuevamente frágil en defensa, hasta cerrar nuevamente intenso y determinante.

México se fue pronto al frente con el gol de "Chicharito", quien al 9' culminó una bella jugada que contó con taquito de Raúl Jiménez y finta de Oribe Peralta antes de su definición.

Pero el mal eterno de la pelota parada permitió que EE.UU. empatara 6 minutos después, cuando Geoff Cameron cabeceó solo ante Rafael Márquez y Oribe Peralta, responsables de la marca, como testigos ya lejanos en el área.

Ese gol fue revulsivo para los de Jürgen Klinsmann, que se acomodaron mejor, mientras México comenzaba a desajustarse.

Sin ritmo, Márquez no aguantó solo la contención y por ello Ferretti lo regresó a la defensa para jugar ahí con línea de cinco y luego salir de cambio igual que Andrés Guardado para que en sus lugares quedaran José Rivas y César Güémez.

Los ratos aciagos del cuadro de Ricardo Ferretti no fueron determinantes porque Moisés Muñoz volvió a estar en plan grande para cortar al límite un centro lleno de veneno, atajar tiros libres y salvar con la punta del pie remates casi a quemarropa.

Sin embargo, ya en tiempo extra apareció Oribe, que sorprendió gracias al olfato de Aguilar, quien centró atrasado un balón mientras barría, luego de un gran envío a profundidad de Héctor Herrera.

El 2-1 al 96' volvió loca a la afición mexicana que ya cantaba ¡olés! hasta que en un pestañeo la alegría fue del rival porque al 106' cayó el 2-2 con un Tricolor relajado, con marcas cuestionables de "Tecatito", Rivas y Moreno.

Eso lo aprovechó Bobby Wood, un joven que solo estuvo en la banca por la fiebre de los últimos días del ausente Alejandro Bedoya y que en la cancha no llevaba ni 10 minutos.

Pero con final como de guionista, Aguilar aplacó la algarabía local para provocar que México ganara el partido más importante desde Brasil 2014, que además terminó con una sequía de 6 partidos sin vencer al archienemigo de CONCACAF.

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