Derrotado, mojado y entre mentadas salió el &#039Vasco&#039 de su debut

El temperamento y la intensidad con que vive los partidos no cambió aún con siete años dirigiendo en Europa. De los 93 minutos de juego, Javier Aguirre se mantuvo 92 de pie en su área técnica y...
Al terminar el partido entre México y El Salvador, un presunto fotógrafo increpó y provocó al atacante mexicano Cuauhtémoc Blanco.
 Al terminar el partido entre México y El Salvador, un presunto fotógrafo increpó y provocó al atacante mexicano Cuauhtémoc Blanco.  (Foto: Notimex)
Estadio Cuscatlán, San Salvador, El Salvador -
  • Pero la elegancia del "Vasco" contrastó con el manoteo que comenzó justo después del gol rival

El temperamento y la intensidad con que vive los partidos no cambió aún con siete años dirigiendo en Europa. De los 93 minutos de juego, Javier Aguirre se mantuvo 92 de pie en su área técnica y con tanta movilidad y gesticulación como si de este encuentro ante El Salvador dependiera la clasificación misma al Mundial. Apareció en el terreno con un traje azul marino, el mismo que utilizan los principales funcionarios de la Federación Mexicana de Futbol con tenues líneas gris, pero un poco más ceñido en la cintura, muy al estilo “Cholo” Simeone y eso sí, más elegante que su homólogo Carlos de los Cobos que sólo usó camisa y corbata. Después de todo a quien le importa con qué vestimenta se festejará el triunfo. Pero la elegancia del "Vasco" contrastó con el manoteo que comenzó justo después del gol rival al minuto 10. Quien primero pagó los platos rotos fue el recoge balones de detrás de las bancas, que apenas al minuto 15 ya era acusado de hacer tiempo por no regresar el esférico al ritmo que Javier pretendía. Entonces llegó el cuarto oficial para pedirle moderara sus formas y sobre todo, que dejara de arrebatar el balón a los chicos para ser él quien lo regresara a la cancha. Veinticuatro horas antes, Javier dijo en conferencia de prensa que el asunto de las tarjetas y sanciones para sus jugadores estaba completamente solucionado, que ninguno haría "berrinches". Pidió a los medios de comunicación no se preocuparan en ese sentido. Pues fue el propio Aguirre quien estuvo a nada de ser el primer expulsado. Y como no, si por ahí del 53' pegó un sprint de unos seis metros fuera de su área técnica para tomar el balón que había salido del terreno y regresarlo a Nery Castillo, quien debía sacar de banda. La llamada de atención del cuarto oficial no se hizo esperar, y como estaba ya claramente advertido, Javier imploró con las palmas juntas al silbante central que no lo echara. Sólo entonces, cuando se percató de su arrebato comenzó a tranquilizarse. Después de todo el marcador ya estaba empatado. Toda la elegancia descrita cinco párrafos antes comenzó a humedecerse y terminó por empaparse, con todo y su corbata con el loguito de la FMF gracias a un fortísima lluvia. Además de los modelitos ceñidos a la cintura y la bolsita Louis Vuitton que se cuelga cuando no está en la cancha, el “Vasco” parece haberse traído de Europa nuevas formas de entrenamiento, como el mandar a calentar al medio tiempo únicamente a los jugadores que tiene contemplado ingresar al 46. En esta caso fue Israel Castro y Cuauhtémoc. El resto de la banca se fueron al vestidor con el equipo. Cosa que no practican muy seguido los estrategas en México. Un abundante buche de agua al 56’ pareció prueba clara de que el técnico había por fin conseguido la calma. Pero no. A diez minutos del final del juego, Aguirre pegó un brinco con voltereta incluida. Quien le provocó el berrinche fue Israel por desaprovechar un avance prometedor equivocando un pase sin marca. Luego vino el gol salvadoreño que empañó por completo su segundo debut con la Selección Mexicana. Ya para entonces pareció estar resignado y poco expresivo. Aún concluido el partido, el “Vasco” tuvo que mostrar rudeza quitándole a un fotógrafo a Cuauhtémoc Blanco que se acercó para molestar al jugador del Chicago Fire. Al abandonar al Estadio Cuscatlán (ya en pants y playera de entrenamiento), a Javier aún le esperaba un trayecto al aeropuerto en medio de mentadas de madre salvadoreñas, dos horas y diez minutos de vuelo hasta la ciudad de México y una conferencia de prensa en tierra azteca donde seguramente se le cuestionaría en qué se equivocó para no poder derrotar a El Salvador, pero sobre todo, qué hará ahora para sacar al equipo del quinto lugar del Hexagonal.

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