El Ángel ya se vistió de Tricolor

Nada sabe mejor que la victoria, sobre todo cuando es sobre tu acérrimo rival, y más aún cuando habían pasado ya 10 años sin que México le ganara a Estados Unidos a domicilio.
 Nada sabe mejor que la victoria, sobre todo cuando es sobre tu acérrimo rival, y más aún cuando habían pasado ya 10 años sin que México le ganara a Estados Unidos a domicilio.  (Foto: Héctor Cruz)
Ciudad de México -
  • Cientos de aficionados ya celebran la victoria sobre EUA
  • La glorieta del Ángel y la Embajada de EUA están fuertemente resguardadas

Nada sabe mejor que la victoria, sobre todo cuando es sobre tu acérrimo rival, y más aún cuando habían pasado ya 10 años sin que México le ganara a Estados Unidos a domicilio.

Los motivos sobran, pretextos no faltan y tras la goleada 5-0 sobre los vecinos del norte que proclama a México Campeón de la Copa de Oro 2009 y por lo tanto, de la CONCACAF, los aficionados tricolores, ni tardos ni perezosos, acudieron al Ángel de la Independencia tras la premiación de los suyos en Nueva Jersey. La avenida Paseo de la Reforma fue cerrada en sus carriles centrales desde las 16:00 horas, así que por la lateral el tráfico se detuvo, pero no la fiesta, autos con banderas sacadas por las ventanas, gente en el transporte público con el lábaro patrio, otros más caminando hacia el Ángel y unos más tomados por sorpresa que no sabían que México volvió a ser el mejor. La glorieta del Ángel prontamente fue cercada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, mientras que a su alrededor, al menos unos 2 mil mexicanos, ni qué duda cabe, dan la vuelta olímpica, con sus armas de batalla, la corneta, la bandera y el rostro camuflado con los colores verde, blanco y rojo. No falta el grito ¡Mé-xi-co! ¡Mé-xi-co! ¡Mé-xi-co!, ni los cláxones de los autos mostrando su apoyo a todo el decibel que pueden dar, tampoco podrían quedarse fuera de ese festejo los cánticos futboleros, "¿Y dónde están, y dónde están, los pinches gringos que nos iban a ganar?".

Y hablando de los norteamericanos, como cada minuto del día, la Embajada de Estados Unidos está bien resguardada por elementos de seguridad, aunque no falta el aficionado que le grita al inmueble alguna consigna sobre la derrota de la Selección de las Barras y las Estrellas. Hacía ya falta un triunfo de esta índole, eso se puede ver en los rostros, en los ojos humedecidos por la emoción, y los brincoteos de los más pequeños, esos niños que deberán acostumbrarse a los altibajos del Tricolor, a la ilusión eterna, a los batallas ganadas que saben a gloria, y al anhelo de algún día ganar el Mundial.

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