La afición del Tri metió el 1-0

Desde las ocho de la mañana los primeros aficionados llegaron al Azteca. Hombres y mujeres que viajaron desde Monterrey, Mérida, Chiapas, Saltillo, etc, ecidieron ser los primeros en el Coloso de...
 Desde las ocho de la mañana los primeros aficionados llegaron al Azteca. Hombres y mujeres que viajaron desde Monterrey, Mérida, Chiapas, Saltillo, etc, ecidieron ser los primeros en el Coloso de Santa Úrsula.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca -
  • Desde las ocho de la mañana hubo gente postrada a las afueras del Azteca
  • El Coloso se llenó a reventar

Desde las ocho de la mañana los primeros aficionados llegaron al Azteca. Hombres y mujeres que viajaron desde Monterrey, Mérida, Chiapas, Saltillo, etc, decidieron ser los primeros en el Coloso de Santa Úrsula para presenciar el duelo entre la Selección Mexicana y Estados Unidos. Por ello las autoridades del Distrito Federal decidieron poner en marcha el dispositivo de seguridad y vialidad en las inmediaciones del inmueble. Los más de cinco mil policías se fueron postrando en puntos estratégicos para salvaguardar la integridad de los presentes. Los comercios poco a poco fueron levantando sus carpas para atender a los miles de aficionados hambrientos que decidieron ‘echarse un taco’ antes de la batalla futbolística. Poco a poco las calles se fueron congestionando y la afición fue dándose cita en el inmueble. A las 10 de la mañana la afluencia ya era fuerte en las tribunas del Coloso, el estacionamiento abrió sus puertas y los cientos de autobuses entraron uno a uno para acomodarse; el aforo total del estacionamiento tuvo su cabida máxima a las 12:40 cuando las puertas se cerraron. En las calles el tráfico peatonal ya era insostenible, en los puentes que llevan al estadio caminar era una misión más que peligrosa; los automóviles estacionados en las avenidas con trabajos se movían cada 10 minutos. El estadio llegó a su tope a las 14:20 aunque en los accesos aún había un mar de gente buscando algún lugar donde pudiera ver el partido, aunque sea parado. El Estadio despertó desde temprano y la fiesta va para largo, los mariachis en el sonido local, y la ola en las tribunas así lo dejaron claro.

Tal como Javier Aguirre, técnico de la Selección Nacional, la afición mexicana logró hacer el 1-0 al impresionar a los gringos llenando el estadio y convirtiéndolo en un verdadero manicomio con los gritos desesperados, siempre apoyando a sus verdes guerreros.

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