Incidentes menores en el Azteca

El ambiente familiar y de cordialidad prevaleció en el Estadio Azteca, y sólo unos incidentes menores se vivieron dentro del Coloso de Santa Úrsula. El primero de ellos cuando una decena de...
El ambiente familiar y de cordialidad prevaleció en el Estadio Azteca, y sólo unos incidentes menores se vivieron dentro del Coloso de Santa Úrsula. El primero de ellos cuando una decena de policías del Distrito Federal amagaron a un individuo.
 El ambiente familiar y de cordialidad prevaleció en el Estadio Azteca, y sólo unos incidentes menores se vivieron dentro del Coloso de Santa Úrsula. El primero de ellos cuando una decena de policías del Distrito Federal amagaron a un individuo.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca -
  • Una docena de policías amagaron a un individuo que quería ver el partido a nivel de cancha
  • Al final del partido, la porra de Estados Unidos salió bañada e insultada

El ambiente familiar y de cordialidad prevaleció en el Estadio Azteca, y sólo unos incidentes menores se vivieron dentro del Coloso de Santa Úrsula. El primero de ellos cuando una decena de policías del Distrito Federal amagaron a un individuo que quería ver el partido a nivel de cancha. El famoso personaje había desfilado al medio tiempo, junto con las marcas patrocinadoras dominando el balón, pero cuando la Delegada de la CONCACAF dio el pitazo de que era hora de salir para que el segundo tiempo diera inicio, el hombre en cuestión decidió que él quería seguir viendo el juego cerca, muy cerca de los jugadores. La Delegada no lo permitió y llamó a los cuerpos policíacos para sacarlo de la cancha.

El hombre, del cual se desconoce el nombre pues las autoridades no lo ventilaron, se rehusó a salir de la cancha por "las buenas", entonces la policía tuvo que utilizar la fuerza, pero al ver que decenas de cámaras grababan los hechos decidieron no imprimir la violencia y amagaron al hombre tratando de no lastimarlo. Al final lograron sacarlo de la cancha cargándolo. La porra de Estados Unidos también vivió momentos de angustia, pues la logística no fue bien establecida para su salida y los americanos abandonaron el Azteca al mismo tiempo que lo hicieron los cientos de aficionados mexicanos. Los "gringos" como les gritaban los tricolores salieron con recelo, tratando de cuidarse para que no llegaran los golpes, la afición mexicana jamás intentó llevar la rivalidad a la violencia extrema y sólo los bañaron con cerveza, refresco y uno que otro líquido extraño. Al final con la porra del equipo de las barras y las estrellas fue despedida con el típico: “Y dónde están, y dónde están, esos gringuitos que nos iban a ganar”; pero sin nada que lamentar.

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