La bandera del rival como pretexto

Si fuera la propia, tal vez no agradaría en lo más mínimo; siendo la del rival en cuestión, sirvió como pretexto perfecto para comenzar la fiesta antes del juego.
 Si fuera la propia, tal vez no agradaría en lo más mínimo; siendo la del rival en cuestión, sirvió como pretexto perfecto para comenzar la fiesta antes del juego.  (Foto: Sergio Álvarez Reiset)
Estadio Azteca -
  • El Azteca abrió sus puertas en punto de las 12:00 horas

Si fuera la propia, tal vez no agradaría en lo más mínimo; siendo la del rival en cuestión, sirvió como pretexto perfecto para comenzar la fiesta antes del juego. En uno de los pasillos principales del estacionamiento del Coloso de Santa Úrsula, un grupo de jóvenes mexicanos llegó al estadio vestidos de verde, acompañados de una bandera de los Estados Unidos. La razón: ponerla en el suelo para solicitar a quienes transitaban por el lugar pasar sobre ella. Pocos fueron los que se negaron a la petición. Pareciera que la euforia por ver ganar a su país invadió a todos por igual. Lo mismo niños que señoras y hasta personas de la tercera edad bromearon bailando el jarabe tapatío sobre la bandera. Obviamente, cada pasarela era premiada con una fuerte ovación. Y cuando tocó el turno de pasar por el lugar a un estadounidense, con amabilidad se negó a la petición. Aún cuando era acompañado por un grupo de al menos seis hombres más. Dos horas antes de comenzar el juego, el grupo de jóvenes se retiró del sitio para tomar su lugar en la tribuna del estadio. Afortunadamente la dinámica concluyó sin violencia y sirvió más para hacer amistad con quienes pasaron por el lugar independientemente de lo reprobable que podría parecer el acto.

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