La afición mexicana silbó el himno salvadoreño

En la guerra en calzoncillos parece que se vale todo y la afición mexicana tomó revancha de las groserías de las que fueron objeto en Cuscatlán los seleccionados tricolores.
En la guerra en calzoncillos parece que se vale todo y la afición mexicana tomó revancha de las groserías de las que fueron objeto en Cuscatlán los seleccionados tricolores.
 En la guerra en calzoncillos parece que se vale todo y la afición mexicana tomó revancha de las groserías de las que fueron objeto en Cuscatlán los seleccionados tricolores.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca -
  • Sólo el minúsculo grupo de salvadoreños, alrededor de 300, lo escucharon y entonaron atentos

En la guerra en calzoncillos parece que se vale todo y la afición mexicana tomó revancha de las groserías de las que fueron objeto en Cuscatlán los seleccionados tricolores. Justo cuando inició el Himno Nacional de El Salvador, con ambas selecciones en el campo bien formadas, el respetable, que quién sabe si debería llamársele así por esta acción, comenzó a silbar y a abuchear las notas del símbolo patrio de dicho país centroamericano. Sólo el minúsculo grupo de salvadoreños, alrededor de 300, lo escucharon y entonaron atentos, mientras que la gran masa verde, voraz, implacable, ahogó las notas del himno "selecto", del cual no se escuchó ni un decibel. Llegó el turno de entonar el Himno Nacional mexicano, donde el Azteca se puso de pie, para cantarlo con solemnidad, no así el pequeño grupo en color azul de la tribuna, donde algunos dieron la espalda y otros comenzaron a abuchear también, pero al ser 100 mil gargantas la que lo entonaron, las estrofas retumbaron en todo el inmueble. La primer batalla fue para los mexicanos, quizá una táctica sucia y desleal, pero los que abuchearon el himno seguro creen en la máxima que dicta que en la guerra y el amor, todo se vale.

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