Mexicanos en Estados Unidos gozan con el Tri

En el Barrio Magnolia de Houston, popular por su concentración de mexicanos la fiesta se desató con la goleada sobre El Salvador, que pone al Tricolor en la justa de Sudáfrica 2010.
 En el Barrio Magnolia de Houston, popular por su concentración de mexicanos la fiesta se desató con la goleada sobre El Salvador, que pone al Tricolor en la justa de Sudáfrica 2010.
  • ‘Explota’ El barrio Magnolia en Houston
  • El famoso cántico de Nos Vamos al Mundial no conoció este sábado visas ni fronteras

En el Barrio Magnolia de Houston, popular por su concentración de mexicanos la fiesta se desató con la goleada sobre El Salvador, que pone al Tricolor en la justa de Sudáfrica 2010. Desde temprano, y muy al estilo texano, los seguidores comenzaron a reunirse con víveres en el Bar ‘Emis’, punto común para seguir a la Selección. Eso sí, la tradición texana no pudo con las leyes aztecas, y el platillo que se cocinó para todos fue carnes en discada, en una convivencia familiar con sabor a México. Con la transmisión en pantallas gitantes, los hinchas buscaron alentar a los jugadores con cánticos, matracas y tambores, como si el televisor pudiera llevar sus ecos hasta la cancha del Estadio Azteca. La tensión en el lugar se contuvo cerca de 20 minutos, pero luego del primer gol a favor de los verdes, la efervescencia llegó al límite, con el grito que sabía a desahogo. El medio tiempo no tenía nada definido, pero los paisas, como se les conoce a los mexicanos en la Ciudad Espacial, aprovecharon para bailar al ritmo de la Sonora Dinamita, agrupación que si bien es colombiana ha formado parte de muchos barrios en todo el país. Para el complemento, y ya con la lista de goles, el festín no tuvo límites, y todos participaron del famoso cántico de guerra que se hizo popular desde 1993 con la calificación al certamen de Estados Unidos: “nos vamos al Mundial, nos vamos al Mundial”. El baile se prolongó tras el silbatazo final, y esta noche fue auténticamente mexicana, aunque la franja fronteriza diga otra cosa. Es cierto, la distancia geográfica entre México y Houston se mantuvo como cualquier otro día… pero el triunfo del Tricolor abrió un puente invisible entre el Barrio Magnolia y el Ángel de la Independencia.

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