No todo México vio el triunfo del Tri

De la locura del futbol, muy pocos se salvan, son escasos pero sí hay algunos; la idea de que cuando la Selección Mexicana juega se paraliza todo el país es cierta pero no totalmente exacta, ya...
De la locura del futbol, muy pocos se salvan, son escasos pero sí hay algunos; la idea de que cuando la Selección Mexicana juega se paraliza todo el país es cierta pero no totalmente exacta, ya que hay ciudadanos que dejan de lado la Copa del Mundo.
 De la locura del futbol, muy pocos se salvan, son escasos pero sí hay algunos; la idea de que cuando la Selección Mexicana juega se paraliza todo el país es cierta pero no totalmente exacta, ya que hay ciudadanos que dejan de lado la Copa del Mundo.  (Foto: Héctor Cruz)
Ciudad de México -
  • En la Basílica hubo misa a la hora del partido
  • Mexicanos dejaron de lado el partido ante Francia

De la locura del futbol, muy pocos se salvan, son escasos pero sí hay algunos; la idea de que cuando la Selección Mexicana juega se paraliza todo el país es cierta pero no totalmente exacta, ya que hay ciudadanos que dejan de lado la Copa del Mundo por convicciones propias. Más allá de las personas que por una obligación profesional, laboral o de vocación se pierden los partidos del Tricolor en Sudáfrica 2010 por estar en hospitales como es el caso de médicos, enfermeras, choferes de ambulancia, o los policías que tienen que salvaguardar el orden, los bomberos, entre otros, hay gente que por propia fe no ve los encuentros. Justo en la Basílica de Guadalupe, uno de los centros religiosos más importantes de México, a la hora del partido entre el Tricolor y Francia, correspondiente a la segunda fecha de la Fase de Grupos del Mundial de Sudáfrica, había misa y al interior había más de 100 personas que pasaron de largo el encuentro y prefirieron realizar la actividad propia de su fe. Incluso en las afueras de la Basílica, ubicada al norte de la Ciudad de México, el movimiento cotidiano no se detuvo, los camiones y microbuses de las rutas que conducen al templo religioso se mantuvieron laborando normalmente durante el partido. Sólo dos mujeres dentro de un módulo de información turística, que se encuentra al interior de la Basílica, sí presenciaron el partido vía Internet, en la computadora que poseen sintonizaron el encuentro en vivo y sufrieron con las aproximaciones del Tri sobre Francia, hasta que Javier Hernández puso al frente a los nuestros y luego Cuauhtémoc Blanco dio la puntilla para el 2-0 desde los once pasos. Pero dentro de la Basílica nada de lo que pasara en Sudáfrica importó durante el momento de la misa, ya que ni el gol del “Chicharito”, ni el del “Temo” perturbaron en lo más mínimo a los feligreses, la mayoría del interior de la República, cuya fe hizo que se trasladaran cientos de kilómetros para acudir a venerar a la Virgen de Guadalupe. En cambio, los puestos fuera de la Basílica sí lucieron vacíos, en algunos de ellos se ofrecen figuras religiosas, los demás comida o discos de música o películas, pero en ellos, la mayoría de los vendedores sí contó con un aparato de televisión dónde ver a la Selección Mexicana, ellos sí lamentaron las fallas y recibieron alegría con el triunfo del Tricolor. Mientras la mayor parte de los mexicanos disfrutó la victoria de los dirigidos por Javier Aguirre y ahora más que nunca tienen la esperanza en pasarán a Octavos de Final en el Mundial de Sudáfrica 2010, una minoría da la espalda al juego para profesar su fe.

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