El Eslovaquia-Italia, una maravilla del futbol

En lo que tal vez fue el mejor partido del actual Mundial, Eslovaquia derrotó 3-2 al Italia, hoy desahuciado Campeón del Mundo.
Nadie contaba con ellos, pero Eslovaquia dio el jueves la primera gran sorpresa del Mundial al doblegar 3-2 a la campeona del mundo Italia y avanzar a la segunda ronda.
 Nadie contaba con ellos, pero Eslovaquia dio el jueves la primera gran sorpresa del Mundial al doblegar 3-2 a la campeona del mundo Italia y avanzar a la segunda ronda.  (Foto: Agustín Cuevas)
Estadio Ellis Park, Johannesburgo -
  • Así vivimos el mejor partido en lo que va del Mundial

En lo que tal vez fue el mejor partido del actual Mundial, Eslovaquia derrotó 3-2 al Italia, hoy desahuciado Campeón del Mundo. Fue un choque con un extraordinario ballet táctico, pero no de esos que enredados en tanta estrategia se quedan ahorcados del cero, realmente todo el tejido que armaron ambos técnicos nos regaló un juegazo con mucho futbol activo, llegadas constantes de ambos arcos y un cierre para el recuerdo. La circunstancia del duelo hacía ver a Italia como favorita, pues un empate prácticamente los clasificaba a la siguiente ronda, sólo dependiendo de que por ahí Nueva Zelanda no le pegara a Paraguay. Eslovaquia en tanto, llegaba como último del sector y el único punto que tenían los ponía como víctimas… Como ha sido la tónica de este Mundial, lo que sucedió fue exactamente lo opuesto, Eslovaquia se metió a Octavos y el Campeón terminó en el último del Grupo F. De inicio, Italia mostró una alineación clásica de 4-4-2 pero con movimientos muy interesantes pues cuando defendían dejaban sólo un hombre en punta y hacían una doble línea en el medio del campo conformada por dos y tres hombres, que salían a buscar al que llevaba la pelota y cuando esta iba a otro jugador, regresaban a su posición. Cuando atacaban siembre buscaban formar un 4-3-3, intentando tener amplitud y abrir espacios para incorporaciones paulatinas. En tanto, Eslovaquia parecía partir con el mismo 4-4-2, pero no, era una variante muy importante, pues para ejercerle presión al Campeón del Mundo, le dejaban constantemente cuatro hombres al frente, quedando en buena parte del juego plantados con un romántico 4-2-4 un tanto partidito pero muy efectivo para incomodar y mantener amarrados en la última línea al menos a cinco hombres de la azzurri. Si Italia perdía la pelota, las alarmas eran escandalosas porque los eslovacos iban mano a mano prácticamente siempre y con un ataque armado casi sin necesidad de transición. Así, mientras los delanteros italianos siempre quedaban uno contra tres defensores, o dos contra cuatro, Eslovaquia al momento de atacar siempre estaba tres contra cuatro o cuatro contra cinco. De hecho, en los despejes siempre los defensores y los atacantes quedaban mano a mano. Uno pensaría que este tipo de parado dejaría desconectado al ataque del resto de las líneas, pero sucedía que, al mantener a los cuatro hombres de Italia bien atrás y obligar a un medio que ayudara para evitar el mano a mano, la salida de Eslovaquia era muy larga y rápida, así que un puente extenso unía las líneas sin demasiados problemas.

Fue un juego ejemplar de los eslovecos que maniataron un pequeño buen inicio de Italia y comenzaron a imponer sus condiciones. El primer gol fue una consecuencia de esto y acabó de solidificar ese valiente esquema de Vladimir Weiss, el técnico más joven del Mundial que se atrevió a poner en la vitrina más vista algo que será analizado en el mundo entero. Italia estaba confundida, no podía salir porque resultaba una tarea casi imposible superar a los cuatro delanteros que apostaba el rival y prácticamente era un reto llegar al medio campo con la pelota controlada. La desesperación de la delantera del Campeón era fuerte pues siempre quedaban en desventaja y aunque retuvieran la pelota, los pivotes tenían que retrasarse tanto que cuando llegaban a auxiliar, ya el balón estaba pensando en otra cosa. Si bien el primer tiempo fue uno de los más interesantes que se ha dado en la Copa, la segunda mitad nos completó uno de los mejores partidos de futbol de los últimos años. Eslovaquia estaba tan convencida de lo que hacía que un esquema tan aventurado pudo mantenerse todo el partido. Y para esa manera de acomodarse en el campo, lo que venía era lo mejor pues Italia debía adelantar líneas y ahí, la amplitud que encontraban los tres o cuatro hombres que permanecían como delanteros de los eslovacos, significaban el escenario perfecto para armar uno show tremendo. Llegó el segundo gol y el técnico Weiss se tomaba la cabeza en señal de incredulidad. Y en la tribuna, muchos nos la tomamos también pues lo que estaba sucediendo era realmente extraordinario. Pero vendría lo mejor… derrotar a Italia necesita más que el mejor partido de tu vida, también debes aguantar la fortaleza mental, la confianza irreverente y extraordinaria capacidad individual de los azzurri que casi en la sangre tienen la capacidad de bailar tácticamente. Por ello, vendrían los minutos más espectaculares que se han visto en este Mundial de safari. Los descubrimientos se confirmaban. Miroslav Stoch exhibía a la defensa azul mientras Robert Vittek daba cátedra. Descubríamos que lo del lateral derecho Pekarík era una osadía pero ero realidad. Con el juego metido en un ritmo impresionante, Di Natale acercó a Italia y el Asistente 1 anuló con cruel precisión uno de los gritos de gol más impresionantes que uno podría escuchar cuando Quagliarella mandaba la pelota a las redes pero medio metro adelantado. En venganza por la osadía de anularle el tanto, Quagliarella anotaría uno de los goles más bellos de la Copa, pero para cuando su revancha se consumaba, ya Kopunek había humillado a la zaga italiana al hacerle un golazo en un gran movimiento para recibir un saque de banda. Para un equipo como Italia, eso fue un pecado mortal, algo insalvable que ni el poema de Quagliarella ni la táctica fija azurri de último minuto alcanzarían a abslover.

El Campeón ha muerto… pero el futbol está más vivo que nunca.

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