Afición de Torreón coreó el nombre de Julio Gómez

Al minuto 76’, Julio Gómez caería al suelo, el joven que había abierto el marcador para México al minuto tres chocó con un jugador alemán y parecía que no podría seguir en el encuentro.
 El ambiente fue excelente en Torreón.  (Foto: Jessika Méndez)
Estadio Corona, Torréon, Coahuila, México -
  • '¡Oe, oe, oe, Gómez, Gómez!, México, ¡Sí se pudo!', gritaron los aficionados
  • La afición azteca apoyó hasta el final en el Estadio Corona

Al minuto 76’, Julio Gómez caería al suelo, el joven que había abierto el marcador para México al minuto tres chocó con un jugador alemán y parecía que no podría seguir en el encuentro.

Sin embargo, su fuerza de voluntad y ganas de querer seguir en el partido lo ayudaron para volver a la cancha ante el reconocimiento de los 30 mil aficionados que abarrotaron el Estadio Corona.

Gómez nunca se imaginó que el poder continuar en el encuentro iba a significar el pase de México a la Gran Final, ya que al 90’ anotó la diana que les dio el 3-2 definitivo en la Semifinal, desatando que la ovación total fuera para él con el grito de “Gómez, Gómez”.

Fue un encuentro soñado, en el que valió la pena que en las taquillas ya no hubiera boletos, el Estadio Corona estuvo a reventar para apoyar a la Selección Mexicana ante Alemania por el pase a la Gran Final del Mundial Sub-17.

Por obvias razones, la reventa no faltó, doblando el costo de los boletos, aprovechando que muchas personas acudían de diferentes Estados de la República Mexicana sin su acceso ya comprado.

El encuentro inició a las 18:00 horas y las tribunas del recinto de la Comarca Lagunera no lucía lleno, pero bastarían unos cuantos minutos más para que estuviera repleto.

Quienes entraron tarde al TSM, se perdieron del primer gol de México, pues al minuto tres Julio Gómez abrió el marcador a favor de México, con el cual la afición sentía pronto que la Selección azteca estaría en la Final.

Al 10’ y 60’ vinieron los goles de Alemania que le dieron la voltereta al marcador; esto lejos de apagar los ánimos en la tribuna, los encendieron más, con el grito de “Sí se puede” y “México, México”, además de la ya famosa “Ola”.

Los minutos transcurrían y parecía que México le quedaría mal a su gente, pero al 76’ vino lo que parecía increíble, Jorge Espericueta acudió al cobró tiro de esquina y para sorpresa de todos, su disparo se convirtió en el primer gol olímpico que se anota en la casa de Santos.

Más tarde, al 90’de acción se dio el milagro, Gómez anotó de chilena el tanto del triunfo para los aztecas que les da el pase a la Gran Final ante Uruguay, lo cual significó también la primera diana anotada de esa forma.

Tras un nerviosismo total, el grito fue de “Sí se pudo” y cánticos de “México, lindo y querido".

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