Tienen 'ticos' confianza extrema

oda la prudencia guardada por cuerpo técnico y jugadores ticos es nada con la confianza y entusiasmo del público centroamericano, para algunos de los cuales, ni siquiera es necesario ingresar al...
  • El Tri fue recibido con abucheos en su ingreso al estadio, donde los jugadores parecieron indiferentes ante la hostil bienvenida

Un humillante 5-0 con dos autogoles de Jesús Corona o Guillermo Ochoa es el pronóstico de los aficionados más radicales de la Selección de Costa Rica. Toda la prudencia guardada por cuerpo técnico y jugadores ticos es nada con la confianza y entusiasmo del público centroamericano, para algunos de los cuales, ni siquiera es necesario ingresar al estadio porque con la fiesta en su exterior es suficiente. “Vamos a ganar caminando despacio 5 a 0 hermano, tres goles de Christian Bolaños y dos autogoles del portero de México”, expresó Gustavo Madrigal. "El ambiente está aquí afuera, ya adentro es muy diferente" “Porque eso sí, si México nos gana es porque a los árbitros ya los tienen comprados o a los guardalíneas, siempre ha sido así”. Acompañado por un fanático vestido de Superman y seguro de que el Tri envidia al cuadro costarricense por su buena participación en el Mundial de Italia ’90, Madrigal manda saludos a Pancho Villa y a Emiliano “Zapato” , mientras su amigo Rolando Jiménez, asegura que no entrará al estadio porque dice que "no hay plata". “El ambiente está aquí afuera, ya adentro es muy diferente”, explica Jiménez. “Aquí está la alegría, ya después voy y lo veo en la pantalla que está aquí a la par”. A pesar de que son obvia mayoría los seguidores locales, los fanáticos del Tri se dejan ver entre las multitudes rojas. Unos de ellos, procedente de Estados Unidos; aproximadamente 8 mil mexicanos estarán en las gradas. “Venimos de Los Ángeles, esta es la primera vez que estamos en Costa Rica y la estamos pasando bastante bien”, aseguró José Gutiérrez. Desde la llegada de los autobuses de ambas Selecciones, la afición local dio muestras de su intensidad, al armar una fiesta con antorchas encendidas, banda y cánticos para ambientar el ingreso del cuadro tico. Inmediatamente después llegó el Tri, en cuyos miembros los abucheos difícilmente se sintieron. A pesar de que los mexicanos llegaron en un vehículo sin cortinillas, la mayoría de los jugadores portaba grandes audífonos, como Javier Hernández, quien evadió las mentadas tarareando y palmeando en el respaldo delantero una canción.

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