Por el Tri, desde Cleveland hasta Honduras

Tres días de viaje por 90 minutos de emoción valen la pena para Roberto Arellano, uno de los poquísimos mexicanos en el Estadio Olímpico, que recorrió medio territorio estadounidense desde Cleveland.
San Pedro Sula, Honduras -
  • La mayoría de los pocos seguidores del Tri llegaron de Estados Unidos
  • Las gradas del Olímpico lucieron sobrecupo

Tres días de viaje por 90 minutos de emoción valen la pena para Roberto Arellano, uno de los poquísimos mexicanos en el Estadio Olímpico, que recorrió medio territorio estadounidense desde Cleveland para pasar por Monterrey, Guadalajara, Chiapas y Guatemala hasta San Pedro Sula.

Lo mejor para él, que la tan mentada hostilidad catracha terminó siendo un mito porque se decía agradecido por el trato.

“Yo vengo manejando desde México pero la camioneta la dejé lejos de aquí, no me recomendaron traerla, pero todo está tranquilo”, aseguró.

Eso sí, acudió discreto al estadio para no despertar sospechas, sólo con una gorra del Tri, a diferencia de su paisano, Martín González, quien llegó desde Houston con la camiseta del equipo nacional para uno más de los juegos para los que ha viajado en Centroamérica.

"Yo vengo manejando desde México pero la camioneta la dejé lejos de aquí, no me recomendaron traerla, pero todo está tranquilo"

“Ya perdí la cuenta, pero van unas siete, ocho veces desde el Hexagonal pasado. Estuvimos en Jamaica cuando pasó lo del huracán, estuvimos en El Salvador, en Costa Rica, aquí en Honduras hace cuatro años”, relató.

La mayoría de los seguidores aztecas en Honduras llegaron procedentes de Estados Unidos, como también Juan Carlos, de Los Ángeles, quien de repente presumía, cuando no tenía mucha afición local a su alrededor, una pancarta con la imagen del “Chicharito” y la frase “¡Miedo, jamás!”.

“Allá (en Estados Unidos) se vive mucho esto, se viene mucho la pasión contra los centroamericanos, aunque solamente es futbol”, mencionó.

“(La pancarta) la acabo de sacar ahorita porque está cabrón”.

Este aficionado agregó que sólo había visto un par de aficionados mexicanos más alrededor del Estadio Olímpico y unos cinco ayer por las calles del centro de San Pedro Sula.

Ya en las gradas, sólo se apreciaba una pequeñísima mancha verde en una de las esquinas del inmueble, con no más de 30 seguidores visitantes, además de un par de banderas en uno de los palcos.

El resto fue todo azul y blanco, con trompetas a todo volumen y sobrecupo, ya que prácticamente todas las escaleras entre cada sector estaban ocupadas, mientras en el sonido local se escuchaba una canción del artista más popular de Honduras con la estrofa “Volveremos, volveremos juntos al Mundial”.

Debido al intenso calor, desde antes del inicio del juego los paramédicos debieron evacuar a un par de señoras en camilla, al parecer por insolación.

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