Va afición del júbilo al enojo y tristeza

Dos minutos bastaron para que el Estadio Azteca viviera uno de sus peores capítulos en la historia. Fueron dos rayos los que partieron la alegría y la tranquilidad para convertirla frustración,...
Dos minutos bastaron para que el Estadio Azteca viviera uno de sus peores capítulos en la historia. Fueron dos rayos los que partieron la alegría y la tranquilidad para convertirla frustración, enojó coraje y tristeza por la impotencia.
 Dos minutos bastaron para que el Estadio Azteca viviera uno de sus peores capítulos en la historia. Fueron dos rayos los que partieron la alegría y la tranquilidad para convertirla frustración, enojó coraje y tristeza por la impotencia.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca, Ciudad de México -
  • La afición volvió a gritar gol después de 305 minutos sin festejar en el Azteca
  • ¡'Chaco', 'Chaco'! se escuchó en las tribunas durante el primer tiempo

Dos minutos bastaron para que el Estadio Azteca viviera uno de sus peores capítulos en la historia. Fueron dos rayos los que partieron la alegría y la tranquilidad para convertirla frustración, enojó coraje y tristeza por la impotencia de ver a la Selección Mexicana caer ante Honduras y mirar cómo se aleja el Mundial de Brasil 2014. Bengston y Costly se encargaron de apagar un Estadio Azteca que lució imponente en principio, pero que poco a poco fue perdiendo brillo y terminó por ser un mero recinto de aficionados que se sintieron traicionados pese a soportar tráfico, lluvia y un equipo que está lejos de corresponderle. El “Cielito Lindo” no se ausentó. Antes de comenzar el partido y en el medio tiempo, incluso con la letra en las pantallas gigantes del estadio, la gente coreó la afamada canción que acompaña a la Selección Mexicana en la mayoría de sus triunfos. Ante eso, los hondureños quisieron apelar a la mística y al momento de terminar su calentamiento se reunieron en la cancha para hablar en grupo antes de irse abucheados al vestidor y saltar para el inicio del juego. Los himnos tampoco se salvaron de ser abucheados y tan pronto comenzaron a sonar las notas del himno de Honduras, la afición que hasta ese momento tenía poco más de media entrada en el Azteca silbó, en una situación que los hondureños no perdonaron e hicieron lo propio pese a que eran minoría. Ya durante el partido, Christian Giménez fue el hombre más ovacionado, pues antes de cobrar una falta, el Azteca comenzó gritar ¡'Chaco', 'Chaco'! Con la intención de que el naturalizado mexicano cobrara el tiro libre, mientras que al salir de cambio, los aplausos no se hicieron para el seleccionado de Cruz Azul. Así terminó lo que se podía llamar alegría de la mayoría, pues al final fueron cuatro mil hondureños los que lograron disfrutar de un triunfo histórico para su país a costa de un México que hoy vive uno de sus días más negros y que con “Olés”, gritos de “fuera 'Chepo'” y hasta vaciar el coloso antes de concluir el partido, demostró su tristeza.