México quiso finiquitar, Nueva Zelanda sólo anotar

Sin equipo que diera la cara ante México, la afición de Nueva Zelanda se las arregló por sí sola para no pasarla tan mal como los suyos en la cancha, ni dejar que fueran los seguidores del Tri los...
Sin equipo que diera la cara ante México, la afición de Nueva Zelanda se las arregló por sí sola para no pasarla tan mal como los suyos en la cancha, ni dejar que fueran los seguidores del Tri los únicos en sonreír esta tarde-noche en Oceanía.
 Sin equipo que diera la cara ante México, la afición de Nueva Zelanda se las arregló por sí sola para no pasarla tan mal como los suyos en la cancha, ni dejar que fueran los seguidores del Tri los únicos en sonreír esta tarde-noche en Oceanía.  (Foto: Notimex)
Westpac Stadium, Wellington, Nueva Zelanda -
  • La afición local dio muestras de lealtad a pesar del poco chance para clasificar
  • Los miembros del Tri festejaron discretamente el Boleto a Brasil

Sin equipo que diera la cara ante México, la afición de Nueva Zelanda se las arregló por sí sola para no pasarla tan mal como los suyos en la cancha, ni dejar que fueran los seguidores del Tri los únicos en sonreír esta tarde-noche en Oceanía.

El público local dio un ejemplo de lealtad y al menos impidió que la fiesta en las gradas del Estadio Westpac fuera plenamente mexicana.

Si antes del partido esta última fue quien generó todo el colorido, durante el juego fue clara minoría y los verdes sólo destacaron como ligeras manchas entre una marea blanca.

De cualquier modo en cada gol mexicano contrastaron por sus brincos y banderas, también porque la mayoría de ellos estuvieron ubicados en las gradas temporales al pie de cada una de las cabeceras.

Más allá del poco pero entusiasta público visitante, el local demostró que no se requiere ganar, ni siquiera ir al Mundial para estallar de júbilo.

El penal que falló Jeremy Brockie en el primer tiempo estuvo a punto de desatar una fiesta, porque con esa expectativa fue celebrada la marcación de la falta.

Esas emociones contrastaron con la frialdad del inicio, con pocos neozelandeses que cantaban su Himno y cuando tardaron en llenar el inmueble, pues esta afición está acostumbrada a no pasar el menor contratiempo para llegar a su estadio.

Los gritos del público con los brazos arengando a la gente en las gradas comenzaron a generar calor y entusiasmo, que poco a poco se fue apagando pero sin que el público renunciara por completo a obtener al menos una alegría.

Tras una serie de aplausos, el grito “¡All Whites!” retumbaba en el inmueble, donde además quedó patente que el interés televisivo fue radicalmente mayor en América que en Nueva  Zelanda.

La cancha lució publicidad casi exclusivamente mexicana, para una transmisión televisiva cuyos derechos se estimaron en 5 millones de dólares, diez veces más de lo que obtuvo la Federación “kiwi” hace cuatro años en el Repechaje contra Bahrein.

Para éxtasis local, al menos estuvieron los dos goles cerca del final y una "ola" que les quedará como recuerdo del partido en que le marcaron dos goles a México.

Al final, con el silbatazo final los jugadores mexicanos se abrazaron con prudencia y recibieron playeras del patrocinador oficial con la leyenda "México a Brasil 2014".

Una breve reunión en el campo y palabras del "Piojo" conformaron el discreto festejo azteca y sólo los jugadores se despidieron del público mexicano con la satisfacción de la tarea cumplida.