Una 'marea' tricolor abarrotó el Soldier Field

El furor mundialista llegó a Chicago y la presencia de la Selección de Miguel Herrera movilizó a los mexicanos "residentes" y "foráneos" en la ciudad, quienes pintaron el Soldier Field de Tricolor.
El furor mundialista llegó a Chicago y la presencia de la Selección de Miguel Herrera movilizó a los mexicanos "residentes" y "foráneos" en la ciudad, quienes pintaron el Soldier Field de Tricolor.
 El furor mundialista llegó a Chicago y la presencia de la Selección de Miguel Herrera movilizó a los mexicanos "residentes" y "foráneos" en la ciudad, quienes pintaron el Soldier Field de Tricolor.
Estadio Soldier Field, Chicago, Illinois,... -
  • Los mexicanos hicieron de este partido una fiesta tricolor

El furor mundialista llegó a Chicago y la presencia de la Selección de Miguel Herrera movilizó a los mexicanos "residentes" y "foráneos" en la ciudad, quienes pintaron el Soldier Field de Tricolor.

Las calles de la "Ciudad de los Vientos" también se unieron a la fiesta, con alguno que otro aficionado vestido con la camiseta del Tri. Tampoco faltaron quienes se pararon en las tiendas de último minuto para conseguir su vestimenta acorde a la ocasión.

No sólo los mexicanos, sino también algunos locales apoyaron al cuadro que este martes fue rojinegro. Entre la "marea" verde, iban unos cuantos bosnios a la deriva, la mayoría de ellos con el nombre y el número a la espalda de su máximo ídolo: Edin Dzeko.

El delantero del Manchester City regaló autógrafos en una boutique local previo al partido y dejó destellos de su calidad, como un túnel sobre Héctor Moreno.

La emoción desató el tráfico en la Avenida Michigan, o al menos, en una parte de ella. Entre los "ríos" de gente que intentaba llegar a tiempo para despedir a su equipo camino a Brasil, destacaban algunos grupos vestidos con la "verde", pero no de la Selección, sino del Bicampeón León.

Ya en el estadio, los aficionados no dejaban de celebrar tan sólo la presencia de su Selección en suelo estadounidense con "olas", cánticos y uno que otro insulto al guardameta enemigo.

Un disparo de Javier Hernández al poste dejó frías las gargantas que ya alistaban el grito de gol.

Aunque minutos más tarde, Izet Hajrovic callaría el barullo sólo unos minutos con un disparo que se fue al fondo de la red y decretó el 1-0 que sería definitivo.

México lo intentó en el segundo capítulo y cualquier acercamiento al área de Bosnia levantaba a todos de sus asientos, mas fue poco en realidad el peligro ocasionado por los del "Piojo" sobre la portería rival. De poco sirvió que agregaran cuatro minutos, pues el cero se mantuvo en el lado tricolor del marcador.

Unos par de miembros de la afición, que hizo del Soldier Field una sucursal del Azteca, tiraron vasos a los jugadores bosnios que dejaban el banquillo camino a los vestidores, pero no fue suficiente para opacar el apoyo realizado durante los 90 minutos, que esta vez no bastó para lograr la victoria.