Afición catracha abucheó al Tri y éste la enmudeció

Tan ensordecedores fueron los gritos y rechiflas para abuchear al Tricolor como impresionante el silencio en que cayó el estadio con los goles mexicanos.
 Tan ensordecedores fueron los gritos y rechiflas para abuchear al Tricolor como impresionante el silencio en que cayó el estadio con los goles mexicanos.
San Pedro Sula, Honduras -
  • El Estadio Olímpico sorpresivamente no se llenó

Tan ensordecedores fueron los gritos y rechiflas para abuchear al Tricolor como impresionante el silencio en que cayó el estadio con los goles mexicanos.

La afición hondureña no se olvidó de que su sello es la hostilidad cuando recibe a la Selección Nacional, que la pasó mal aunque al final se llevó el gusto de haber serenado a un público históricamente agitado.

Aunque en su llegada al estadio el Tricolor no vio más que un par de bolsas de agua que rebotaban en las ventanas del autobús, la agresividad fue subiendo de tono.

Los abucheos a Alfredo Talavera cuando salió a calentar fueron equiparables a los dedicados a Chicharito cuando su nombre se escuchó en el sonido local.

Cada que fallaba en algo, Hernández escuchaba las burlas de la afición que sorpresivamente no abarrotó el inmueble porque en las primeras filas de las cabeceras quedaron huecos.

Aunque el Olímpico estuvo cerca del lleno, los lugares vacíos fueron históricos porque lo normal es que contra México los hondureños no solo llenaban estadios sino que lo hacían desde varias horas antes del primer silbatazo.

Aun así, el abucheo al himno mexicano fue casi absoluto por parte del público que reclamaba cada caída de los suyos como falta, exigía todo en el área como penal y despedían al Tricolor con lluvia de botellas antes de entrar al túnel inflable para ir a los vestidores.

Pero no la pasó tan mal el plantel como el entrenador Juan Carlos Osorio, quien esta vez mostró que también hace corajes.

Así reaccionó cuando Chicharito se quedó a centímetros de rematar un pase de Raúl Jiménez, siempre en su área técnica, a veces en cuclillas y con casaca azul para no confundirse con el equipo local por su camisa blanca.

El colombiano pudo respirar tranquilo hasta que llegaron los goles y el Olímpico enmudeció por completo, al grado de que sólo reaccionó al cantar ¡olés! a favor del Tri para mostrar el malestar con su equipo.

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