Marea azul pero no faltan los mexicanos

Siempre presentes, los aficionados mexicanos solo cambian el lugar de procedencia y aunque serán minoría también llegaron al Estadio Olímpico para el Honduras vs. México.
Siempre presentes, los aficionados mexicanos solo cambian el lugar de procedencia y aunque serán minoría también llegaron al Estadio Olímpico para el Honduras vs. México.
 Siempre presentes, los aficionados mexicanos solo cambian el lugar de procedencia y aunque serán minoría también llegaron al Estadio Olímpico para el Honduras vs. México.
San Pedro Sula, Honduras -
  • Los revendedores ofrecían entradas más baratas que en taquilla

Siempre presentes, los aficionados mexicanos solo cambian el lugar de procedencia y aunque serán minoría también llegaron al Estadio Olímpico para el Honduras vs. México.

El inmueble abrió las puertas desde las 11:00 horas y aun cuando San Pedro Sula amaneció cubierta de nubes, la lluvia solo fue un presagio erróneo porque al mediodía no había más que sol que obligó a muchos fanáticos, ya en las gradas, a improvisar cajas de pizza como sombrillas.

Casi imperceptibles entre ellos, los mexicanos descartaron hostilidad aunque no dejaron de sentirse minoría.

“Llevo 9 años viviendo en Guatemala. Vine a apoyar a la Selección, me vine manejando, son 6 horas de camino pero vale la pena”, relató Salvador Rivera, originario del D.F.

“Nos han dicho ‘mexicanos, ¿cuál es el pronóstico? ¿Cuánto van a perder? Cuando iba cruzando la frontera el agente de migración me dijo que si traía una maleta extra para los goles que me voy a llevar de regreso. Hasta el momento nos han recibido bien”.

Sin embargo, la confianza catracha es más tradición que realidad, pues junto a la ilusión la afición también destila escepticismo por la derrota del viernes en Canadá, la falta de referentes que provoca el cambio generacional en su equipo y las pocas victorias en la era de Jorge Luis Pinto como entrenador.

Todo ello provocó que los revendedores ofrecieran sus entradas al precio o incluso por debajo de los costos de taquilla, tanto afuera del estadio como en diversos puntos de la ciudad, con entradas de Sombra de 300 a 250 y de Sol de 200 a 150 lempiras.

Por ello el inmueble todavía no lucía lleno a dos horas del silbatazo inicial, cuando hace un par de años desde tres horas antes estuvo repleto.

El mexicano Rivera acudió al estadio junto a Iván Peñafiel, de Puebla, quien es uno de los pocos mexicanos que radican en ese país, al que llegó por negocios de sus padres.

“Hay muy pocos mexicanos aquí pero cuando estás en otro país y ves gente de tu propio país, de tu propia sangre te emocionas, sientes ese patriotismo”, expresó.

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