La larga travesía de un luchador al ring

En cualquier deporte, el aficionado solo se enfoca únicamente en el momento en que ve a los deportistas salir al campo de juego o en este caso al ring, sin importarles lo que hay detrás.
Ciudad de México -

En cualquier deporte, el aficionado solo se enfoca únicamente en el momento en que ve a los deportistas salir al campo de juego o en este caso al cuadrilátero, sin importarles lo que hay detrás.

Un luchador tiene mucho trabajo antes de subirse al ring, no solo me refiero a antes de debutar, sino cuando ya tiene una carrera en marcha, entrenar los movimientos, el gimnasio, llevar una dieta, cuidarse de lesiones, su imagen, etc…

El trabajo nunca es sencillo, pero quienes deciden dedicarse a esa profesión lo saben, aunque para el resto del mundo esto es desconocido.

En ocasiones nunca sabemos qué tiene que sufrir un luchador para presentarse en una arena, solo importa lo que hacen en ella. Los viajes también son un reto, dependiendo la distancia y lo complicado que es llegar al evento. Después de grandes travesías, los gladiadores se mentalizan para trabajar y dejar contentos a los aficionados.

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un evento independiente de la compañía Powerbomb en Estados Unidos, estuve acompañando en el trayecto a tres de los luchadores mexicanos que fueron contratados, Guerrero Maya Jr., Felino y Puma, quienes olvidaron por un momento si son rudos o técnicos para hacer este viaje.

En el Aeropuerto me encontré con el Guerrero con quien comencé la plática, ya en el avión salude a los de integrantes de la Dinastía Casas y nos dispusimos a viajar.

Tras cuatro horas de vuelo llegamos a New York donde platiqué un poco con el Felino, mientras esperábamos pasar la aduana, la cual libramos después de una hora y media. Cuando salimos ya eran casi las 2 am.

Ahí nos recogió Miguel, un integrante de la compañía y nos avisó que aún teníamos un largo trayecto de tres horas hasta Pensilvanía. Emprendimos el viaje, pero la primera parada se dio en un McDonalds donde estuvimos un rato cenando y platicando.

Después se vino el trayecto el cual iniciamos casi a las 3 am o un poco más, el Felino se fue de copiloto e intentó hacer la platica a nuestro guía para espantar el sueño, aunque los demás dormitamos, al menos yo nunca pude conciliar el sueño por completo. La travesía fue tan rara que incluso un venado saltó por la carretera, lo que hizo que tuvieramos que frenar, lo poco sueño que tenía se me espantó en ese momento.

Finalmente llegamos al hotel, no recuerdo ni qué hora era, pero ya estaba saliendo el sol, ahí nos recibió Gerald, también integrante del equipo de Powerbomb y quien me hizo la invitación. La atención que recibimos fue buena, ya que teníamos donde dormir y ducharnos, cosa que no siempre ocurre para los gladiadores.

Intentamos descansar un poco, no sé si los demás lo consiguieron, yo a medias. Un poco antes de las 11 am salí con Maya a buscar algo de desayunar, comimos un sandwich y un café, después nos preparamos para el resto de la travesía.

Miguel pasó por nosotros a las 12 para llevarnos al lugar del evento. Sin duda fue algo diferente pero no desconocido. Era una parte de un centro comunitario, donde encontramos a dos aficionados de lucha mexicana llamados Randy y Cecilia que nos ayudaron a adaptarnos, además vimos a Fly Warrior y Skayde, quienes llegaron por otros medios.

El evento empezó a las 4pm, por lo que aprovechamos el tiempo para comer algo. La función fue algo larga con 11 luchas, pero buena, la gente estuvo muy contenta. Por momentos el cansancio hizo mella de mi y un par de ocasiones tuve que ir a echarme agua en la cara, mientras los luchadores convivían con aficionados y esperaban su turno.

La lucha de Guerrero Maya y Skayde vs. Felino y Puma fue la novena de la tarde, la cual se llevó a un ritmo ágil y mostró varias de las cosas que nos tiene acostumbrada la lucha mexicana, movimientos rápidos, llaves, gritos y otras cosas características. Los cuatro gladiadores se brindaron al máximo y eso fue reconocido por la afición.

Por más de 3 minutos los asistentes gritaron “Lucha Libre” y aplaudieron a los cuatro mexicanos, además lanzaron dinero, siendo los más ovacionados de todo el evento. Posteriormente Fly Warrior también dejó un buen sabor de boca y se llevó el duelo estelar.

En cuanto terminó la función salimos casi corriendo, de nueva cuenta Miguel nos llevó al aeropuerto (en ese momento quedé más que agradecido por el aguante que tuvo), otro viaje en camioneta de tres horas.

En el aeropuerto tuvimos que esperar una hora de más por un retraso del vuelo, aprovechamos para cenar de nuevo en un McDonalds. No sé a qué hora salimos, pero estábamos de regreso en México como a las 7 am, ahí me despedí de todos y me dirigí a mi casa. A las 8 am iba llegando y en ese momento me puse a hacer la crónica del evento y descansé toda la tarde. Mi jornada terminó ahí. Al día siguiente volví a la oficina y continúe con mi trabajo.

El cansancio no se fue de inmediato, si no que hasta este miércoles me siento repuesto, pero para los luchadores eso tiene que quedar atrás, algunos tuvieron que pensar en el siguiente evento, en Guadalajara, Arena México o en otro lado.

No es la primer ocasión que hago un viaje de este tipo, ya he ido con AAA, con DTU y con aficionados o compañeros del medio, pero creo que este fue muy diferente, por la lejanía. Sin duda con trayectos así cada semana (luchadores independientes hasta estrellas de WWE), lo que hacen estos atletas es de respeto.

Los luchadores hacen sacrificios mentales y físicos para cubrir las fechas, algo que nunca ven los aficionados y que los luchadores no muestran, porque están cumpliendo con su trabajo, por tal motivo olvidan esas largas horas de trayecto para enfocarse en el ring y poder dejar satisfechos y contentos a los aficionados.

Sin nada más que decir me despido, nos leemos en la siguiente caída.

Dudas comentarios o si simplemente quieren platicar de lucha libre les dejo mi twitter @apolovaldes

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