Dos Barrys tratan de sacar a flote a los Gigantes

Los Gigantes quieren que Barry Bonds deje de ser su único "eje" y para ello contrataron a otro jugador con el mismo nombre, pero que es la contracara del terror de los lanzadores.
Los Gigantes quieren que Barry Bonds deje de ser su único "eje" y para ello contrataron a otro jugador con el mismo nombre, pero que es la contracara del terror de los lanzadores.
 Los Gigantes quieren que Barry Bonds deje de ser su único "eje" y para ello contrataron a otro jugador con el mismo nombre, pero que es la contracara del terror de los lanzadores.

MEDIOTIEMPO | Agencias27 de Marzo de 2007

  • Gigantes seguirán bailando al son que ponga Bonds

Los Gigantes quieren que Barry Bonds deje de ser su único "eje" y para ello contrataron a otro jugador con el mismo nombre, pero que es la contracara del terror de los lanzadores.

Se trata de Barry Zito, un pitcher que les costó 126 millones de dólares por siete años.

Hay quienes dicen que Zito no se merece esa exorbitante cifra, esgrimiendo como argumento que está lejos de la forma que lo llevó a ganar el Cy Young en el 2002, con su cantidad de ponches en declive y la de bases por bolas en aumento.

Mientras Bonds es impredecible con su humor, un día amanece deprimido y al siguiente displicente, Zito es de personalidad jovial y no para de bromear.

Para los Gigantes, la contratación de Zito es buen negocio y no sólo por ayudarles a vender más entradas en el año en el que serán anfitriones del Juego de Estrellas.

Zito es harto conocido en la ciudad, donde mantenía un apartamento cuando jugaba con los vecinos Atléticos de Oakland.

Su presencia beneficia a Bonds, al desviar aunque sea un poco la excesiva atención sobre el toletero, a quien le faltan 21 jonrones para eclipsar la marca histórica de Hank Aaron.

Bonds sigue inmerso en problemas legales derivados por investigaciones sobre consumo de esteroides, y eso es un lastre que no le dará tregua en todo el año.

Lo que no deja de ser cierto es que los Gigantes seguirán bailando al son que ponga Bonds. Su aporte es crucial para evitar que la franquicia termine un tercer año seguido con 85 o más derrotas en su historia de 125 años.

Con 43 años sobre sus espaldas, Bonds sigue siendo un artillero que atemoriza, pese a los recurrentes problemas en las rodillas que ha venido padeciendo. El año pasado vino de menos a más para sacudir 26 batazos de vuelta completa y produjo 85 carreras.

El equipo, ahora dirigido por Bruce Bochy, lo quiere utilizar como tercero en el orden ofensivo, en vez del tradicional cuarto puesto en el que estuvo desempeñándose desde mediados del 2002.

La idea es no tenerlo más de la cuenta en el terreno de juego, aunque el cambio también tuvo el efecto práctico de mandar el mensaje de que Bochy, ex parador en corto de los Padres de San Diego, lleva la voz cantante.

El equipo también le prohibió tener a sus entrenadores personales en el vestuario.

Pero por más que Bonds se porte bien y rinda como siempre -y que la venenosa curva de Zito haga daño en la Liga Nacional-, los Gigantes afrontan otros obstáculos bastante complicados.

Lo que más resalta en la veteranía del equipo, que se asemeja a un asilo. Todos los integrantes de la alineación regular rebasan los 30 años.

Aparte de Bonds, el equipo no tiene a otro jugador con números ofensivos de alto calibre.

Tras alcanzar un hito personal con 26 jonrones el año pasado, el segunda base Ray Durham quedó ahora como el encargado de batear detrás de Bonds.

Salvo el torpedero venezolano Omar Vizquel (.295, 4 jonrones, 58 remolcadas) y el receptor puertorriqueño Bengie Molina (.284, 19, 57 con Toronto), los Gigantes tendrán gente cuya defensa se limita a un nivel decoroso. Vizquel, que sólo cometió cuatro errores, viene de conseguir su undécimo Guante de Oro.

El club confía que el jardinero central Dave Roberts (.293 y 49 robos) sea la bujía como primero al bate. Randy Winn (.262, 11, 56) patrullará el bosque derecho.

Lo malo de Roberts es que jamás ha completado una temporada en la que haya anotado más de 100 carreras y tampoco es un gran bateador ante zurdos (.257 de por vida).

Con 31 años, el antesalista dominicano Pedro Feliz (.244, 22, 98) es el benjamín del grupo, pero no se embasa con regularidad (.288 y sólo tramitó 33 pasaportes en 603 turnos).

Rich Aurilia (.300, 23, 70) llegó procedente de Cincinnati para encargarse del puesto de inicialista tras haber sido el torpedero de la novena que en el 2002 perdió en siete juegos la Serie Mundial que disputaron frente los Angelinos.

Al menos su pitcheo tiene la casa en orden.

Zito y el derecho Matt Morris (10-15, 4.98) serán los veteranos de una rotación que también incluye a los prometedores Matt Cain (13-12, 4.15) y Noah Lowry (7-10, 4.74).

Tras decepcionar inmensamente en Arizona, Russ Ortiz (0-8, 8.14) emula a Aurilia, regresando al equipo con el cual brilló en el 2002.

En contra tiene que su cerrador Armando Benítez lleva dos Temporadas en San Francisco y ambas se han visto plagadas por lesiones.

El dominicano tiene escaso margen de error tras un 2006 en el que malogró seis ocasiones para rescate y no fue secreto que los directivos trataron de canjearlo. No hubo nadie interesado, asustados por la condición de sus rodillas y un salario de casi 8 millones de dólares.

Bochy fue Campeón de la División Oeste las últimas dos Temporadas con San Diego, pero alcanzar un banderín consecutivo con una novena con mucha gente entrada en años luce como un camino cuesta arriba.

[AP][foto: AP]

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