Hernández, el corazón detrás del plato de Baltimore

Ramón Hernández nunca pide un día libre. El Manager de los Orioles Sam Perlozzo preferiría usarlo siempre detrás del plato, y el cuerpo de lanzadores piensa lo mismo.
 Ramón Hernández nunca pide un día libre. El Manager de los Orioles Sam Perlozzo preferiría usarlo siempre detrás del plato, y el cuerpo de lanzadores piensa lo mismo.

MEDIOTIEMPO | Agencias29 de Marzo de 2007

  • Fue el segundo mejor catcher en la temporada

Ramón Hernández nunca pide un día libre. El Manager de los Orioles Sam Perlozzo preferiría usarlo siempre detrás del plato, y el cuerpo de lanzadores piensa lo mismo.

Es una armonía perfecta, excepto que es imposible que el catcher venezolano se agache detrás del plato los 162 partidos de una temporada de Grandes Ligas.

En su primera campaña con Baltimore, Hernández estableció marcas personales en jonrones (23), remolcadas (91), dobles (29) y partidos jugados (144). Tuvo cuatro partidos de más de un cuadrangular, tres hits para ganar desafíos, y conectó el único grand slam de la novena en la temporada.

Y aunque fue bueno con el bate, se desempeñó aún mejor con el guante y el brazo.

Hernández sacó de out a 35 corredores que intentaron robarse bases, la mejor cifra en la Liga Americana, y su porcentaje de retirados de 38,9% fue el segundo mejor del circuito detrás del puertorriqueño Iván Rodríguez, de los Tigres de Detroit.

La carga diaria de jugar en la receptoría pasa factura en las rodillas y el resto del cuerpo, pero Hernández no se queja. El año pasado fue bateador designado seis partidos.

"No me importa si estoy cansado, es mi trabajo, y tengo que hacer lo que sea necesario para estar listo para jugar ese día", dijo Hernández. "Me pagan mucho dinero, y soy un tipo orgulloso. Prefiero que digan que juego duro y que doy el máximo en cada partido, que digan que no doy el todo. Es una gran responsabilidad para mi, quiero ayudar al cuerpo de lanzadores a ganar partidos".

Hernández no sólo se dedica a colocar la trocha para ubicar los envíos de los pitchers. Mantiene una comunicación constante con todo el plantel, y antes de los partidos se dirige al bullpen para hablar con el abridor.

"Ramón y yo nos llevamos bien desde que me ascendieron" a las mayores, dijo el zurdo Adam Loewen, quien subió de las menores en mayo. "No es que hablemos sólo cuando estoy lanzando y él viene al montículo. Durante las prácticas de bateo, en el clubhouse, es una persona accesible".

Erik Bedard ganó 15 partidos el año pasado, la mejor cifra en su carrera. Su éxito puede ser atribuido en parte a la madurez y su trabajo con el coach de lanzadores Leo Mazzone, pero también le otorga crédito a Hernández.

"Tiene una idea clara de lo que uno quiere lanzar. Cuando siempre estás en sincronía, es más fácil que el pitcher y el catcher se pongan de acuerdo en un plan de juego", dijo Bedard.

Por lo tanto, no debe sorprender a nadie que los Orioles quieran a Hernández detrás del plato en todos los partidos. Pero eso no puede suceder, así que depende de Perlozzo balancear su tiempo de juego.

"Es difícil dejarlo en la banca porque es uno de los mejores receptores y maneja muy bien a todos los muchachos (pitchers), así que uno quiere tenerlo la mayor parte del tiempo sin desgastarlo", señaló el dirigente.

[AP][foto: AP]

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