Oliver Pérez es una especie de enigma para los Mets de Nueva York

Cada apertura del zurdo mexicano es para comerse las uñas por la incertidumbre: una salida brillante, seguida por otro en la que pierde la brújula por completo.
Cada apertura del zurdo mexicano es para comerse las uñas por la incertidumbre: una salida brillante, seguida por otro en la que pierde la brújula por completo.
 Cada apertura del zurdo mexicano es para comerse las uñas por la incertidumbre: una salida brillante, seguida por otro en la que pierde la brújula por completo.

MEDIOTIEMPO | Agencias24 de Abril de 2007

  • Debe tener más confianza

Cada apertura del zurdo mexicano es para comerse las uñas por la incertidumbre: una salida brillante, seguida por otro en la que pierde la brújula por completo.

Pero su talento no está en duda.

"En mi opinión, puede ser uno de los mejores pitchers de las Grandes Ligas", dice el toletero puertorriqueño Carlos Beltrán. "Sólo necesita estar calmado".

Esa fue la reacción tras la última salida de Pérez, una en la que ponchó a nueve bateadores, sin pasaportes, ante los Bravos de Atlanta para llevarse su segunda victoria de la temporada.

Pero Pérez tuvo nueve días de descanso para prepararse, debido a juegos suspendidos por lluvia, luego de una desastrosa actuación previa frente a los Filis de Filadelfia en la concedió siete boletos gratis en dos entradas y dos tercios.

Ante Atlanta, sin embargo, el pitcher de 25 años estuvo casi que impecable para poner sus lanzamientos en la zona de strike, 28 de los primeros 32 ofrecimientos.

"Es cuestión de confianza, de buscar con agresividad los strikes", indicó Rick Peterson, el coach de pitcheo de los Mets.

Sobre Peterson ha recaído la misión de enderezar y pulir a un lanzador que llegó a Nueva York tras la pausa por el Juego de Estrellas campaña en un canje con los Piratas de Pittsburgh que por entonces no llamó mucha atención.

Pérez se erigió como una de las grandes promesas de los Piratas al redondear marca de 12-10 y 2.98 de efectividad en el 2004.

Afectado por el descontrol y un temperamento que a veces le traiciona, no pudo mantener ese nivel en las siguientes campañas. Pittsburgh lo cedió a los Mets, donde acabó el 2006 con marca de 3-13 y efectividad de 6.55.

Su gran examen fue en los playoffs al tocarle lanzar tras las lesiones de Pedro Martínez y Orlando Hernández, dejando el montículo con la pizarra 1-1 en el séptimo juego de la serie de Campeonato de la Liga Nacional, que los Mets perdieron al Final ante San Luis.

Ese desempeño fue lo que le abrió la puerta para seguir en la rotación de abridores de los Mets, pero bajo minuciosa observación.

Pérez siente que cada vez está más cerca de alcanzar el nivel que le permitirá lanzar sin altibajos.

"Hay que enfocarse en cada juego, variar los pitcheos y seguir lo que dice el catcher", comentó el serpentinero."Lo demás es poner el mejor esfuerzo para llegar al sexto y séptimo innings y dejar el resto al bullpen".

Algo en los que los Mets están tratando de controlar es la adrenalina con la que Pérez afronta los juegos.

"Es muy hiperactivo", bromeó el catcher boricua Ramón Castro cuando le pidieron una descripción.

Pérez parece ser presa fácil de la desazón al hacer algo malo y a partir de ahí se empeora.

Para ello necesita tener gente como Castro, capaces de jalarle las orejas para que no pierda los estribos.

"Si hay que decirle algo, se lo digo, sea lo que sea", dice Castro, el receptor suplente de los Mets. "Si me tengo que enojar, hablar fuerte, lo hago".

"Es por el bien de él, para que entienda la clase de pitcher que es y el futuro que tiene por delante. Es un pitcher que nos puede ayudar a llegar muy lejos", agregó.

Pérez está de acuerdo: "Sólo tengo que concentrarme en el bateador y olvidarme de lo que he hecho antes".

[AP][foto: AP]

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