Hank Aaron se reencuentra con viejos amigos en Puerto Rico

El último día de Hank Aaron en Puerto Rico fue dedicado a la nostalgia. Así lo quiso él.
El último día de Hank Aaron en Puerto Rico fue dedicado a la nostalgia. Así lo quiso él.
 El último día de Hank Aaron en Puerto Rico fue dedicado a la nostalgia. Así lo quiso él.

MEDIOTIEMPO | Agencias3 de Agosto de 2007

  • "Sólo me pasaron cosas buenas ese año en Caguas"

El último día de Hank Aaron en Puerto Rico fue dedicado a la nostalgia. Así lo quiso él.

Aaron, el líder de jonrones de las Grandes Ligas, visitó el viernes el Museo del Deporte Puertorriqueño y, de acuerdo con su semblante, no pudo haberlo disfrutado más porque no solamente pudo ver fotos de cuando jugó en la isla, sino que se reencontró con viejos amigos que hace muchos años no veía.

El destacado ex pelotero viajó a Puerto Rico para participar de las actividades de la Feria Mundial de Béisbol Infantil, evento que creó junto al rey de los jonrones en Japón, Sadaharu Oh.

Ya cumplidos sus compromisos con el evento, quiso dedicar un rato a recordar y lo logró a manos llenas en el Museo.

Durante su recorrido, se reencontró con viejos amigos puertorriqueños que fueron sus compañeros de equipo en algún momento de su carrera, pero abrazó con sentimiento especial a uno de ellos: Luis Rodríguez Olmo.

Cuando vino a Puerto Rico a jugar con los Criollos de Caguas en 1953, Aaron se desempeñaba en la segunda base. Al regresar a Estados Unidos se había convertido en guardabosque. Rodríguez Olmo fue el responsable de ese cambio.

"Aaron era muy lento para jugar segunda base. Lo iban a botar y hablé con Mickey Owen, el dirigente del equipo, y le sugerí que cambiara a Aaron a los jardines. Cuando se lo dije a Aaron, le dije que como segunda base no tenía futuro. Me hizo caso", expresó el recordado "Jíbaro".

Esa Temporada invernal, el nuevo jardinero terminó con promedio de bateo de .322, nueve cuadrangulares, 42 carreras empujadas y siete bases robadas.

"Sólo me pasaron cosas buenas ese año en Caguas", recordó Aaron. "Aquí probé que podía jugar en Grandes Ligas... fue mi trampolín. Era una Liga dura, teníamos un buen estadio y me trataron muy bien", dijo a los periodistas al concluir su recorrido por el Museo.

Aaron posee el récord de más jonrones en las Grandes Ligas, con 755, seguido por Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco, que tiene uno menos.

En su charla, Aaron habló muy bien de su amigo Félix Mantilla, quien fue su compañero de equipo tanto en Puerto Rico como en las Mayores, y emitió palabras de elogio sobre Roberto Clemente. En el Museo pudo hablar además con sus ex compañeros Juan "Terín" Pizarro y Roberto Vargas.

También hubo un momento jocoso cuando Aaron conoció al legendario Emilio "Millito" Navarro, quien con sus 102 años de edad todavía sorprende con su facilidad de movimiento. De hecho, Navarro retó al ex pelotero estadounidense a ver quién podía inclinarse más y tocarse los zapatos, y "Millito" ganó.

Aaron se enteró el viernes que Navarro fue una estrella de las antiguas Ligas Negras, cuando los prejuicios raciales impedían que los negros jugaran en Grandes Ligas, y que fue un ídolo de la Liga puertorriqueña.

Para concluir el encuentro, fue Navarro quien le obsequió una bola autografiada por él a Aaron, lo que agradó visiblemente al estadounidense.

En la sala en que se exhiben las fotos de los peloteros que han sido exaltados al Salón de la Fama de Cooperstown y que han jugado en la Liga boricua, Aaron tuvo la iniciativa de firmar la suya.

"He pasado cinco excelentes días en esta gran isla. Mañana (sábado) regreso a mi casa, pero me llevo grandes satisfacciones de esta visita", expresó.

[AP][foto: AP]

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