¿Qué le pasó a los Mets?

Fue un descalabro total, inexplicable.
Fue un descalabro total, inexplicable.
 Fue un descalabro total, inexplicable.

MEDIOTIEMPO | Agencias1 de Octubre de 2007

  • Ningún equipo en la historia de las Mayores había dejado escapar una ventaja de siete juegos con 17 partidos pendientes

Fue un descalabro total, inexplicable.

Un equipo al cual Carlos Delgado hace menos de dos semanas tildó como "el mejor en la Liga", pasó a engrosar la lista de novenas que prometieron mucho y no consiguieron nada.

Ningún equipo en la historia de las Mayores había dejado escapar una ventaja de siete juegos con 17 partidos pendientes. Esa era el margen de los Mets al 12 de Septiembre antes de regalarle el cetro de la División Este a los Filis de Filadelfia.

Para un equipo que el año pasado estuvo a ley de una victoria de disputar la Serie Mundial, su derrumbe en el 2007 quedará marcado por mucho tiempo. Una mancha que duele más en el orgullo de una franquicia que vino de atrás en otras ocasiones, como cuando en 1986 le dieron la vuelta al Clásico de Otoño de 1986 a costa de Boston.

Encontrarle respuesta al fiasco de los Mets requiere de mucha tela. Para empezar, el pitcheo que no tuvo resto al llegar al último mes y José Reyes, la bujía del equipo, se apagó en la recta final.

Además, fueron presa de un exceso de confianza contraproducente, como lo indican las frases del inicialista Delgado cuando ya empezaban a abrirse las grietas del desplome.

"Es algo que no quiero volver a experimentar en mi vida", afirmó el tercera base David Wright. "No será fácil asimilar este golpe durante el receso de Temporada. Es un golpe que nos va a doler por mucho tiempo".

Se dice que se gana y se pierde por el pitcheo. El de los Mets ciertamente se borró del mapa en Septiembre, algo encarnado en la insólita actuación de Tom Glavine -un hombre con más de 300 victorias y pasaje en mano para el Salón de la Fama- en el último juego de la campaña regular.

En la peor salida de su ilustre carrera, Glavine sólo pudo sacar un out y le anotaron siete carreras en el primer inning, sepultando de un solo zarpazo las últimas ilusiones de su equipo.

Un repaso a la estadística de efectividad del cuerpo lanzadores muestra una progresión en alza desde el primer mes, cuando iniciaron con 2.96. La de Septiembre fue un astronómico 5.11.

Los relevistas fueron pan comido para los rivales. Aaron Heilman fue el único con promedio de carreras limpias permitidas por debajo de 4.00.

"Ha sido una lección muy amarga", declaró el piloto Willie Randolph, también cuestionado por su estilo pasivo. "Es una lección sobre cómo aprender ser campeones ... uno no puede desperdiciar oportunidades que después no sabes cuándo se te presentarán otra vez".

Los Mets estuvieron en la cima de su División durante casi todo el año, pero casi siempre con una brecha que osciló entre los dos y cuatro juegos, como si no querían despegarse de los demás.

También mostraron mucha fragilidad al jugar en su casa del Shea Stadium, con una marca de 41-40, peor que su registro de 47-34 como visitantes.

Una excusa fue que el equipo padeció una lesión tras otra. Al promediar Septiembre, los Mets figuraban antepenúltimos en la lista de días con jugadores lesionados (1.085) en la Liga Nacional, apenas arriba de Washington (1.328) y Florida (1.200).

Otro factor fueron los polos opuestos de la temporada de Reyes, su estelar torpedero.

Tras un mes de Abril en el que bateó para .356 y se robó 17 bases, el dominicano acumuló promedio de .205 y cinco estafas en Septiembre. También mostró lagunas en defensa y hasta desganado al quedarse inmóvil en el plato al conectar roletas en apariencia inofensivas.

Reyes se fue de 5-0 en el último juego y cada vez que salió out se llevó una sonora rechifla de una afición que hasta hace poco solía hacer un pegajoso coro con su nombre.

"No entiendo qué pasó. En el béisbol todo cambia tan súbitamente", se lamentó Reyes.

[AP][foto: AP]

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